Thorngrim (orco chamán) (personaje de apoyo)

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Thorngrim (orco chamán) (personaje de apoyo)

Mensaje  Vlad el Miér Abr 15, 2009 3:17 pm

Nombre: Thorngrim Ironhand, alias “Machete”, también llamado “Lobo Viejo” a espaldas

Raza: Orco

Clase: Chamán

Aspecto físico: Rechoncho, de color verde claro su piel, pálida para ser orco. Con una enorme barba bien peinada, pelo largo echado hacia atrás con trenzas dejadas caer en ambos hombros. De aspecto fuerte, pero con una cojera tremenda. Ojos rojos, feo como todo orco, pero con rostro que transmite confianza a la par que dureza y vejez. Su cabello, pese a ser viejo, sigue teniendo su color oscuro, salvo que cuando joven lo tenía moreno y ahora es más castaño. Le falta un dedo en la mano derecha y tiene una cicatriz que le recorre el hombro izquierdo de su parte anterior a la posterior.

Carácter: Muy cascarrabias, de muy mal carácter cuando se enfada, tozudo como una mula, está constantemente quejándose de sus achaques como su terrible ciática o la gota que tuvo que padecer. Fuerte sin embargo, y valeroso, nunca ceja en su empeño por ayudar a los que lo necesiten ni por castigar a los “tontainas” que molestan su trabajo o el de los grandes líderes de la Horda. Cuando está de buenas o le han dado unos buenos frotes en la espalda y friegas en los pies suele tener buen comportamiento y no soltar muchos insultos a todo lo que le rodea. Alcohólico, adora el grogg orco y el vino rosado elfo, ya que “facilita” las visiones, según él mismo.

Alineamiento: Legal Bueno (pero esto puede cambiar, será un personaje redondo, natural)

Historia:



La historia de “Machete”... o... Intentaron incordiar al orco equivocado

"Ciertamente, hace ya mucho que los elementos me permitieron usar su poder bajo mi voluntad, pero pasaron muchas cosas hasta que me hice con su fuerza.

No me gusta que me tachen de cascarrabias y viejo pesado al contar mis batallitas de juventud, pero creo que si no las queréis leer, vosotros mismos, pues son interesantes, mequetrefes.

El caso es que no siempre uno fue un barbudo orco, no, es increíble, pero cierto. Nací hace ya muchos lustros en Draenor, como la mayoría de orcos que ahora pueblan Azeroth, solo que cuando yo nací y era más joven la población de orcos viles (fel) no “interfería” de la misma manera que hizo luego en nuestra procreación. Vamos, que no había esas masacres que ahora hay en Terrallende desde que a ciertos tipos llamados Medivh y Gul'Dan les dio por hacer de las suyas (pese a que el primero me cae bien y le llamo 'amigo' ahora). Los orcos partimos hacia Azeroth, locos por la furia del combate, contemplando yo cómo dejaba mi mundo para entrar a otro nuevo a través de el Portal Oscuro. La ciudad que dejé y donde me crié, no estaba muy lejos de lo que ahora se conoce como Thrallmar, en honor al gran Thrall, hijo de Durotan.

Mi padre se llamaba Rexor Ironhand, y fue un chamán al servicio del padre de Orgrim Doomhammer, el gran Telkar, hace ya también un buen puñado de calendarios. No sólo me superaba mi padre en barba a esta edad, sino en poder, pero eso sí, se veía eclipsado por el carisma tanto de su líder como el de luego su hijo Orgrim y su mejor amigo, Durotan. En Draenor tuvo mi padre muchas aventuras, pero no vienen ahora al caso, simplemente os las contaré a los jóvenes cuando me encontréis en frente de una hoguera, con una buena botella de grogg y una recia orca dándome un masaje en los pies.

Siempre quise seguir los pasos de mi progenitor, que no sólo me inculcó el gusto por criar lobos, los cuales regalábamos a los grandes miembros de la Horda, sobre todo a los Lobo Gélido, con quienes mi padre y yo siempre hemos tenido excelentes relaciones; teniendo Thrall varios descendientes de estos lobos en el Alto del Honor de Orgrimmar. El lobo de mi padre llamado Geralt tuvo más de un hijo que ha establecido su progenie en Thrallmar. Y... pero bueno, dejémonos de 'lobadas', que vuelvo a andarme por las ramas, ¡por las patillas de Colmillosaurio!

Me criaron y educaron para saber canalizar el poder de los elementos y así poder ayudar a mis semejantes en el combate, tal como hacía mi progenitor, cuyo mejor amigo era un maestro de espadas orco al servicio de Doomhammer y apreciaba siempre las “ayudas” de un chamán en el combate. Algo inusitado en mí fue el aprender a utilizar las navajas como pocos pícaros podrían haber hecho, llegando a rivalizar en el futuro con gente como Zonko, pero es otra historia. El caso es que de ahí viene mi apelativo 'Machete', porque, que yo recuerde y los que me lo dicen... no es normal que un chamán usase el cuchillo como arma preferida. Cuando toda la catástrofe que empujó a los orcos a establecerse en Azeroth sucedió, mi padre aún tenía la bastante fuerza para llevarnos a mí y a mi madre cada uno en un hombro sin chistar.

Cuando llegamos a Azeroth todo cambió, ahí las guerras con los humanos nos siguieron, pese a que a mí no me gusta mucho guerrear contra cosas que no sean jabainfernos y criaturas demoníacas, las cuales repudio, salvo casos como amorosos y voluptuosos súcubos, pero no viene al caso ahora.
Mientras Thrall crecía yo seguía ayudando al clan Roca Negra de la horda, a donde me destinaron al llegar a este mundo nuevo para nosotros. No vacilé en hacerlo, dado que soy leal a la horda y sobre todo al inusitado carisma que demostraron tener tanto Grom Grito de Guerra como Thrall, hijo de Durotan. De la historia de ellos no hablaré, porque ya la conocemos todos y ya bastante os aburriréis con la mía, bribones, así que os cuento los hechos “gordos” que es a donde vamos a parar. Mi padre murió... gracias a los dioses, en combate, contra hordas de humanos y enanos que le reventaron la cabeza con sus mazas, tomándole por alguien que tenía malas intenciones con ellos (y no iban encaminados, en aquellos tiempos nos odiábamos entre nosotros, como idiotas). Grom cada día odiaba más a los humanos, a los demonios, a la Alianza, y a la madre que los parió a todos, su ira no conocía límites, frente al sereno control que mostraba Thrall.

En la escaramuza de Grom en Vallefresno, donde talamos lo intalable, yo estaba entre los chamanes enviados por Thrall para seguir ayudando al clan Roca Negra. Allí vi por primera vez lo que se conoce como los elfos nocturnos, o Kal'Dorei, que de afeminados y débiles tenían bastante poco, salvo sus hembras, verdaderamente... Tuvimos aquél mítico enfrentamiento contra Cenarius y todos aquellos pobres elfos (yo estaba empujado por el odio que entonces injustamente les tenía).

Grom finalmente bebió de la sangre del demonio Mannoroth, condenándonos entonces a todos de nuevo, como pasase cuando los orcos viajamos a Azeroth. Yo, que no quería repetir de nuevo ese episodio de mi vida, y ahora más mayor para darme cuenta de las cosas, me hallé con una disputa terrible: obedecer a mi líder, donde iba mi honor en ello, u obedecer la lógica y la realidad, que aquello era algo que debíamos no hacer, y prevenirles a todos de ello. Allí no me encontraba sólo con orcos, sino con un pícaro trol llamado Zonko, muy joven por aquél entonces (y lo sigue siendo ahora, si todavía sé contar el tiempo que pasó), que se encontraba allí para 'cazar tesoros' como me dijo. También estaba conmigo un bruto orco que era más listo de lo corriente en los brutos y aquello le olió a chamusquina; si aquél bruto hubiese tenido barba, se diría que olió las llamas en su barba.

Decidimos no hacer lo que Grom decía, pues ver cómo los orcos se convertían otra vez en esas masacres andantes, esas bestias por debajo del verdadero honor de un orco nos decepcionó tanto al bruto (se llamaba Gorn, si mal no recuerdo) como a mí. El trol simplemente estaba más asustado que lo que él mismo se esperaba. En cuanto los demás chamanes y brutos bebieron de la sangre, al mismo tiempo que los peones del campamento lo hicieron también, todos se fijaron en que nuestra piel seguía siendo del clásico verde orco de toda la vida, y que ellos eran rojos. Al no haber orcos daltónicos entre nuestras filas, salvo el caso de Gorn (que se percató el bruto de que se convirtieron en orcos viles al verles salir los pinchos de la espalda y demás); todos se dieron cuenta de que habíamos desobedecido a Grom Grito de Guerra, y bajo el grito de “traidores” se acordaron de ir a por nuestras cabezas tras haber terminado la batalla contra Cenarius (durante la batalla ni se dieron cuenta, yo seguí clamando truenos para ayudar a nuestros camaradas y esas cosas que hacemos los chamanes).

Tras el combate hasta los peones nos perseguían con sus picas y martillos, lanzándonos gritos como “¡No son ese tipo de orco!” y Gorn y yo tuvimos hasta que decapitar a dos antiguos camaradas de armas del campamento para poder salir airosos y con nuestras cabezas sobre los hombros.

Zonko al tener ciertas habilidades para escaparse sin problemas cogió un mensaje mío para Thrall avisándole de lo que pasaba, mensaje que nunca llegó, pues capturaron a Zonko finalmente los orcos viles de Grom. Gorn y yo escapamos por los pelos (aunque él era calvo) de aquella situación, llegando incluso a encontrarnos con otros elfos nocturnos que primero nos dispararon y después hicieron las preguntas. Fue una tipeja elfa nocturna montada sobre un tigre blanco a la que llamaban Tyrande 'no-sé-qué' la que hizo de mí que dejase de utilizar bien los machetes, al clavarme una flecha en nada menos que el pulgar de mi mano derecha. Gorn murió defendiéndome, y le cogí sobre mis hombros. Les dije a los elfos que me matasen si se creían tan valientes como para matar a un pobre orco que por no seguir al mal traicionó a los suyos propios y peor dolor llevaba en vida que muriendo. Los elfos simplemente desaparecieron sin mediar palabra, dándonos ya por derrotados, dejándome una piel de jabalí tirada, la cual tomé como un regalo. Seguramente vieron lo noble de mis intenciones, pues precisamente tontos, no son los elfos, o eso se dice...

Portando el cadáver de aquél joven pero calvo guerrero orco, partí para poder darle honrosa sepultura en Vallefresno, justo al oeste de donde ahora se encuentra un sitio llamado “Puesto de el Hachazo”. Volví a ver a Thrall en cuanto pude, pero fue tras un tiempo ya, cuando me enteré de que Grom Grito de Guerra había renunciado al poder demoníaco y muerto como un héroe para liberarnos a todos de ese mal. Me hubiera gustado pedirle perdón por desobedecer su orden, pero creo que gente como yo y Thrall, así como él mismo, le ayudaron a darse cuenta de el mal que se hacía, así que visité con orgullo su tumba y recé porque su alma siguiera ayudando a los jóvenes orcos a convertirse en recios guerreros. La paz de hablar las cosas con Grom no me llegó, pero al menos sé que actué por el bien, y finalmente sirvió de algo.

Thrall me recibió de nuevo en Orgrimmar, donde, tras contarle sobre mis aventuras y el terrible dolor de espalda que ahora tenía, me dijo que era un honor recuperar a un Grito de Guerra, y que para nada hice mal desobedeciendo a Grom, que él habría hecho lo mismo en mi caso tras arrearle una bofetada a su 'hermanito'. Me dijo el joven jefe orco que se requería de gente con principios como yo para devolver a la raza orca y a la horda en general ese sentido del honor que se había perdido en las décadas anteriores.
Díjome el Thain -Me he criado entre humanos, sí, pero no soy idiota... he visto cómo son y no hay motivos para odiarlos así, ellos también son buenos guerreros, tienen coraje y son nobles de corazón, pese al asco que nos produce su aspecto al principio y lo belicosos y territoriales que somos ambas razas. Humanos malos hay en todas partes... fíjate en Arthas, 'Machete', ese maldito cerdo que mató a su padre... Un parricida sin honor, una vergüenza... A esos es a los que hay que odiar.

-Gracias, Thrall, eres digno de ser recordado como un héroe, junto a Grom. Rezaré para que la tormenta vele por tí... ahora he de tratar de recobrar mis viejos poderes, pues estoy muy debilitado con todo esto. Mi espalda creo que jamás vuelva a su posición inicial...

-Todos hemos sufrido, camarada, pero somos orcos, ¡nada nos tumbará!. Ahora ve en paz. Haré que aquél joven bruto tenga un funeral decente, y te otorguen una casa en esta, ahora mi ciudad, y que te atiendan esos dolores inmediatamente. Fuerza y Honor.

-Gracias, jefe, quiero devolver a los clanes Grito de Guerra y Lobo Gélido el honor que tenía antaño, no permitiré que jamás nadie hable mal de Grom ni de ninguno de los héroes que tanto han sacrificado por salvar este mundo. Reuniré un montón de camaradas de armas que sólo luchen por el honor y la gloria, por ningún objetivo personal...
Hasta pronto, fuerza y honor.

Ya no pudiendo usar navajas, pero tratando de usar ahora bastones y mazas, por su tosca forma de ser agarrados... Poco sucedió después, salvo que las tensiones entre la Horda y la Alianza siguieron aumentando tras la bien merecida paz que logramos al unirnos todos para derrotar al verdadero mal que venía de fuera. Todo iba así 'bien', de monótono y aburrido sin mucho que contar, hasta que me reencontré con un viejo conocido y conocí a uno nuevo, cierto elfo que... Bueno, las historias con Jargoo y Vlad... eso lo dejaré para más adelante, que seguramente, ya estaréis medio dormidos...
"


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Boceto de Thorngrim

Mensaje  Vlad el Jue Dic 30, 2010 6:00 pm

Pues eso, un boceto del personaje, que ya era hora... Very Happy:


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