Lauren Ravenlost

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Lauren Ravenlost

Mensaje  Azazel el Sáb Mayo 02, 2009 4:19 pm

Nombre: Marian Mcnainz (viva) Lauren Ravenlost (muerta)
Raza: Olvidada de ascendencia humana
Clase: Guerrera
Edad: 26 años
Alineamiento: legal neutral

Descripción:
De facciones delicadas, cabello antes de un caoba vivo e intenso, ahora es de un negro apagado y algo graso. Sus ojos son completamente negros, por lo que es daltónica, pero esto se ve compensado con visión nocturna. Su piel es gris clara.
Tiene dos tatuajes religiosos en el rostro que se hará onrol cuando se convierta en devota de la Sombra Olvidada.
Le faltan pedazos de carne por todo el cuerpo, pero los músculos que le quedan los mantiene perfecta forma física.
Psicológicamente, es un ser frío que ha perdido todo lo que amó en su vida (o al menos eso cree ella). Se rige por un código de honor, impuesto directamente por sí misma y sólo hace lo que la dicta su corazón muerto y lo que ha de hacer en beneficio de su pueblo (los Olvidados). Odia a las demás razas y al mundo en general, por lo que la hizo, y desea vengarse de él, redimiéndolo con las doctrinas que ella cree correctas.




Nacida del Odio

Gunther Mcnainz nunca tuvo dificultades en la vida…nació con todo hecho. Sus abuelos habían sido unos honrados comerciantes casi toda su vida. A base del duro trabajo, ellos y su padre habían amasado algo de dinero con sus ventas, y cuando vieron la oportunidad compraron una finca en las Laderas de Travalomas. Ya tenían un hogar que podrían mantener de por vida; para ellos aquello era un gran logro, ¿verdad?
Si…si lo fue.
Pero a Gunther eso poco le importaba. Su padre había tenido que labrar aquellas tierras, que ahora él denominaba suyas, con sus manos. Había vendido las cosechas dejándose apenas para su propio sustento.
Con años de mantenerse con lo mínimo y vender el resto logró amasar una pequeña fortuna. La invirtió en trabajadores, y compró más tierras. No tardó en casarse con una gentil dama, la madre de Gunther. La fortuna fue creciendo gracias a los esfuerzos de la familia…para cuando Gunther nació todo el trabajo estaba ya hecho.
Jamás debió preocuparse de conseguir sustento. Sus padres le malcriaron en la buena vida…jamás sabría lo era no tener para comer, jamás tuvo que preocuparse por nada.
Por eso digo que se lo dieron todo hecho.
A los veinte años sus padres fueron asesinados por unos bandidos. Pero a Gunther no pareció importarle recibir por fin la fortuna de los Mcnainz…
Nadie se alegró tanto de la muerte de sus padres.
Pero el muy bastardo no hacía otra cosa que derrochar. Siempre invitaba a sus estúpidos amigos a los mejores manjares, todas las noches se retozaba con mujeres que le alquilaban su amor. Nunca se casó.
Pero para su desgracia si que tuvo hijos. Mas le valdría no haberla violado, ¿verdad?
Era una noche de alcohol y descontrol. Sus amigotes la agarraron ¿verdad?
Si…si..lo hicieron, le ayudaron a hacerlo. Pero tu no les odias. No. Le odias a él.
Él lo hizo. El la pegó. El la humilló.
Ella sólo era una vulgar miserable. Trabajaba labrando sus tierras.
Seguro que el muy depravado de Gunther sólo la contrató por su físico. Bastardo, sí, así le llamas. Y no es de extrañar.
Tu madre no podía hacer nada contra él y sus amigotes.
Pero tú si puedes. Y lo harás.
Si…llevas toda tu vida anhelando este momento. El momento de vengar la afrenta de tu madre. Y la tuya.
Ella te crió. Ella te crió como si realmente hubiera deseado tu nacimiento, pero bien sabes que no es así. Tu madre es débil…no podría haber hecho lo que realmente deseaba hacer contigo. No podía matar a su propia hija.
¿Pero tu podrás matar a tu padre?
Ese bastardo no es tu padre. Lo sé. Lo tienes bien presente. Es el malnacido que arruinó la vida de tu madre, y la tuya.
Pero por fin ha llegado el momento.
Cuando tan sólo eras una cría, tu madre perdió su empleo en una hacienda de Dalaran por robar verduras para mantenerte a ti y a ella misma...y sólo te quedó una opción.
Comenzaste a robar carteras a las buenas gentes de tu tierra...pero, ¿acaso tenías otra opción?
Creciste y te convertiste en una artista del robo y el engaño, y gracias a estas, llamémoslas, cualidades, conseguiste dinero suficiente para tener la vida arreglada, al menos por unos años.
Tu madre por primera vez en tu vida se sintió orgullosa de ti.
Así que te contó, con más detalles de los estrictamente necesarios, la terrible noche por la cual tuvo fruto tu nacimiento. Y entonces supiste la verdad. Y ¿cómo no ibas a sentirte la chiquilla más desdichada de todo Azeroth?
Entonces fue cuando lo tuviste claro. Entre amargas lágrimas, decidiste vengar la afrenta.
Y aquí estás, a las afueras de su lúgubre mansión. Los truenos y relámpagos claman venganza. Y tú también. Para eso has venido.
Te aproximas a la mansión, atravesando los maizales de su hacienda. Observas cómo la tensa piel de tu puño cerrado evita que la sangre circule por tu mano. Controla tu ira…resérvala para él.
Gunther ya siente el terror, los sonidos que produces al caminar le aterrorizan.
El sonido de la puerta al ser forzada producen que su corazón palpite desenfrenadamente.
Ya estás junto a él, una oscura figura vestida de cuero oscuro con una reluciente espada que compraste con el fruto de tus hurtos.

“ Tal vez deberías haber tenido hijos legítimos” murmuras con tu fría voz “ ellos podrían protegerte, viejo…yo en cambio acabaré con tu patética existencia.”

Sonríes sádicamente. Está aterrorizado. Contrólate o le dará un infarto y morirá antes de divertirte un poco.
Creíste que al ver que eras una mujer bastante joven trataría de defenderse, y te decepciona descubrir que no es así. Ante ti tan sólo tienes a un anciano asustado.
“ Qui…quien…quien eres…” logra tartamudear, expulsando una nube de vapor por la boca.

“Soy el producto de su estupidez, viejo. Soy aquella que te llevará a la tumba, sucio perro” ríes de nuevo como una loca.

¿Esto te divierte de verdad, eh? Claro que sí…eres su hija, y has heredado su depravación. Vamos, tortúrale, hazle sentir todo el sufrimiento que te ha hecho sentir a lo largo de tu vida…engendrándote.
El viejo trata de levantarse, pero ya estás demasiado cerca y le abofeteas con toda la fuerza y el odio que logras acumular.

“ Ya es tarde para huir…”

El viejo comienza a gimotear, a suplicarte qu le perdones la vida…pero no obtendrá nada de ti, ¿verdad? ¿O vas a perdonarle todo lo que te ha hecho e pasar?
Colocas el filo de tu espada a escasos milímetros de su garganta y murmuras con todo el desprecio que consigues reunir en unas escuetas palabras:

“ Eres patético” y mueves la espada de forma grácil y veloz, decapitándolo al instante.

La verdad, no me esperaba esto…apenas te has saciado con su sufrimiento.
Alguien que tanto a sufrido en la vida...cuando descubre el motivo suele vengarse con auténtica saña...pero tú no lo has hecho, y me preguntaba, ¿por qué?
Bueno, no importa…lo importante no es eso. Ahora eres una asesina; si descubren que fuiste tú te apresarán y te ejecutarán…¿Qué podrías hacer ahora?
Huyes desesperada, tratando de regresar a Dalaran ¿En serio crees que lograrás escapar?
El asesinato es un crimen que nunca se toma a la ligera...si añadimos que tu víctima es de buen linaje...estás perdida.
Pero tienes mucha suerte. Un paladín de la Mano de Plata está de paso por las Laderas de Trabalomas, y al verte queda irremediablemente prendido de tu salvaje belleza. Rápidamente solicita una audiencia contigo...hoy es tu día de suerte...Dice llamarse Varintras Soulcaller y se empeña en tratar de creer que eres inocente.

“¿Por qué?” te pregunta “¿Por qué una chiquilla tan linda como tú haría una cosa así?”

“Ese bastardo se lo merecía” le respondes, secamente, sin ánimo de entablar una conversación con un representante de la Sagrada Luz.

“Así que eres una mujer de honor...¿es así?”

“Puedes llamarlo así si lo deseas” respondes.

El acorazado caballero pierde los nervios por un momento. No desea verte morir. En el fondo de su alma ya sabe que te ama...y hará todo lo posible por sacarte de esta situación.

“¡Dime porque lo hiciste! ¿No ves que trato de ayudarte?” pregunta, más relajado.

Así que le cuentas todo. Absolutamente todo.
Al descubrir que sabes manejar la espada, no duda en hacerte una proposición, que sabe no puedes rechazar.
Y así, Varintras logra convencer al alcalde de que te libere, pero tu deberás convertirte en su aprendiz...Aún así vale la pena ¿verdad?
Lo que tú no sabes es que al alcalde no le ilusionaba demasiado tener que ejecutar a una chiquilla...por lo que no dudó en perdonarte la vida.
Pero eso ya da igual. Tu destino ahora está en la Mano de Plata. Junto a Varintras.

Él te mostró un camino desconocido para ti hasta entonces...el camino de la Luz. Te enseñó a creer en tus ideales, a manejar y utilizar tu espada como un instrumento de retribución, y a servir honradamente a la Sagrada Luz y a tu nueva tierra. Lordaeron. Una tierra hermosa de la que te enamoraste a primera vista, con gentes humildes y de puro corazón.
Así te convertiste en un arma del bien, y fuiste el orgullo de tu maestro, Varintras.
Él te amaba y tú te habías convertido en una mujer a su lado, por lo que confundiste el respeto que te inspiraba con el amor. Y por ello le permitiste hacerlo.
La historia siempre se repite, sólo que esta vez fue consentido, y el honorable Varintras no era ni mucho menos la sabandija que fue tu padre...
Así quedaste embarazada y no tardasteis en casaros.
Él te amaba desde el primer momento en que te contempló con su mirada clara y limpia como un cielo despejado y tú, por tu parte, te sentías en deuda con aquel noble caballero, que te había sacado del hoyo en el cual habías nacido.
Aquellos fueron los meses más felices de toda tu vida, ¿verdad?
Lástima que no tardaran en acabarse. Como todo lo bueno en tu vida, la felicidad resultó algo efímero.
La guerra llegó a las puertas de tu nuevo hogar...rumores corrían de una plaga de cadáveres andantes...Desde que llegaron a tus oídos no tardaste en mostrarte reacia a aceptar algo así...no era algo que la Sagrada Luz a la que adorabas pudiera permitir...pero era cierto.
No podías creerlo...pero te viste obligada a hacerlo de una forma brutal...sí, por ello te compadezco.
Tus superiores fueron muy explícitos, tú, Varintras y otro caballero de la Luz deberíais partir hacia el este de Tirisfal, e investigar la hipotética plaga.
A lomos de tu caballo, ataviada con tu entonces plateada y reluciente armadura, te embarcaste en una supuesta emocionante aventura, junto a tu amado esposo. Pero no fue demasiado emocionante, ¿verdad?
Aquella mañana todo parecía tan tranquilo...hasta que aparecieron. Una urbe de cadáveres autómatas que caminaban lentamente, mientras pedazos de su carne se desprendían de sus pútridos cuerpos.
No fuiste demasiado rápida...y eso te costó la vida. Un simple corte producido por los desgarrados dedos de uno de las criaturas sin vida bastó para hacerte caer en la inconsciencia.
Abriste tus oscuros ojitos y viste a Varinthras, de cuclillas junto a ti, evidentemente aliviado al verte. Pero algo no iba bien...tú ya no eras Marian Mcnainz...eras uno de ellos.
Varinthras retrocedió unos metros y cayó de rodillas, reposando su cuerpo en su espada, que yacía clavada en el suelo.

“No...Tú no....tú no...mi niña...”

De nuevo, despiertas, abres los ojos con exagerada lentitud y respiras, algo totalmente innecesario...¿acaso no recuerdas lo que eres? ¿...lo que hiciste?
Una voz afónica y siseante susurró acompasadamente cerca de tu oído:

“La durmiente ha despertado.”

La voz es fría como el hielo, y eso te asusta, te levantas rápidamente y miras a tu interlocutor, que te devuelve una mirada que demuestra una idolatración absurda e irreverente.

“Ellos querían quemarte junto a los demás que aún no se habían despertado...pero yo sabía que lo harías, mi niña”

Observas las facciones de cadáver, y el lugar en el que te encuentras...una cripta.
El lugar está oscuro pero ves perfectamente ¿por qué? Te preguntas.
El cadáver que te observa te causa tal repugnancia y odio que no puedes evitar atacarlo con la Luz...
Normalmente, cuando la invocaba, la energía fluía por tu cuerpo de manera completamente libre y te sentías completa...pero ahora...te sientes vacía. Sola. Abandonada a tu suerte en un mar de desesperación y solitaria amargura.
Aterrorizada por ese abandono, sales de la cripta, huyendo de la criatura y cuando descubres donde estás tu esperanza se ve reducida a cenizas. Extrañamente todo parece haber perdido su color.
El cielo es oscuro y siniestro, la tierra está irremisiblemente marchita. Te hayas en mitad de un cementerio. El aire huele a carne humana incinerada...y del cielo, comienzan a caer gotas oscuras...aparentemente formadas por cenizas que condensan el vapor.
Sientes las motas raspar tu marmórea piel y te derrumbas cerca de una lápida.
Miras el reflejo en un charco. Tu reflejo. Estás muerta. Tu piel es gris, tus ojos son completamente negros...¿Lo entiendes al fin?

“¿Qué me ha pasado?” preguntas a los pasos que escuchas tras de ti. Por lo que parece aún no lo has comprendido...¿o tal vez lo que pasa es que no puedes aceptarlo?

“Estás muerta.”

“No...No puede ser cierto. Me niego a creerlo.”

“La verdad puede resultar cruel a veces; puedes odiarla, rechazarla, enterrarla bajo falsas esperanzas, pero eso no cambiará la realidad, mi niña.”

Lloras desconsoladamente y el cadáver parece sentirse incómodo...como si deseara poder consolarte, mas no sabe cómo hacerlo. Cuando terminas se atreve por fin a hablar.

“Recuerdas tu nombre?”

Permaneces pensativa unos largos minutos...recuerdas perfectamente quién eres...lo recuerdas todo hasta aquella terrible mañana...pero ya no te sientes tú misma...No... Eres una persona nueva.
Miras la lápida que hay junto a ti y te parece leer “Lauren Scochfild”. Después levantas la mirada y miras al cielo. En él, un cuervo, que parece perdido, sobrevuela Camposanto.

“Sí...” Murmuras “ Mi nombre es...Lauren Ravenlost.”

El no-muerto sonríe de forma enigmática mientras observa como te diriges a Camposanto, ataviada con una armadura ahora oxidada por el paso de los años.

“Cuanto prometes...mi niña...” murmura cuando tú ya estás lejos, y te observa con devoción con su antes clara y limpia mirada como un cielo despejado.
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Re: Lauren Ravenlost

Mensaje  Vlad el Lun Mayo 04, 2009 2:30 pm

Buena historia, "Aza", como siempre. A ver si reabre el server y la vemos dentro Smile.

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