Relato: Kera'tuk

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Relato: Kera'tuk

Mensaje  Mulflar el Jue Oct 28, 2010 10:47 pm

Bueno, voy a poner algunas historias de pjs que lleve antes, para que las podais leer. Aqui va la primera, Orca guerrera:

La Bruma avanzaba pesada por los Baldíos. La mayoría de de animales dormitaban. Unos pocos pájaros contemplaban, en silencio, al extraño que avanza cargando con cuidado. Ha corrido durante días, sin prisa pero sin pausa, apenas sin descanso, infatigable. Tiene los andares de un guerrero, pero sus ropas hablan de derrotas. Durante días a corrido, pero su meta ya esta próxima y eso lo azuza y le empuja más que lo que puede el cansancio. Debe entregar el paquete que lleva. Todo lo demás no importa. Su honor, su palabra y su vida están en entredicho. Ya tendrá tiempo de volver a la batalla a morir cuando haya acabado.
Durante unos segundos afloja el paso, pues los llantos de la pequeña lo reclaman. Con cuidado, pero sin dejar de avanzar, el guerrero alimenta a la pequeña. Sabe que la quesada rancia y el agua de lluvia no son suficientes para alimentarla, pero eso ahora no importa, pues ya puede ver a lo lejos la colina donde el maestro se entrena.
Durante las ultimas horas de viaje, el guerrero recuerda con pesar a su amigo y compañero, el padre de la criatura. Sabe que él debería haber caído junto a su amigo, pero no lo quiso así el destino. Por eso esta cumpliendo la última promesa que le hizo "haz de ella una digna guerrera". Su destino, sin embargo, es perecer junto a sus hermanos en la guerra. El no es un buen padre ni un buen maestro, solo un buen guerrero. Solo El Maestro podrá encargarse de esa tarea.

* * * * * * * * * * * *

El anciano orco contempla a la pequeña mientras juguetea y se revuelca con el cachorro de jabalí. Recuerda, melancólico, el día en que llego el mensajero con el paquete. Parece que fuera ayer, pero ya han pasado 5 años. -¿Cuantos debe tener ya?- piensa - ¿siete, ocho? empieza a ser el momento.
Lentamente se levanta y se acerca a ella.
- Deja lo que estas haciendo y escúchame chiquilla. Durante años has vivido a mi cuidado, ajena al mundo exterior. Pero más allá de lo que ves aquí hay un mundo en guerra. Un mundo donde los orcos, tu raza, luchan e intentan sobrevivir como pueden. Es hora de que aprendas quienes somos y que somos.
La pequeña orca escucha, con el rostro serio. Intuye que hay algo importante en las palabras del abuelo. Intuye que algo esta cambiando en su vida.

Pasan los meses, pasan las estaciones. El maestro le enseña a la muchacha las costumbres de su gente, su historia, sus proezas y pecados, su camino. Le enseña así mismo a combatir con la espada, a golpear donde mas duele, a parar los golpes....
El conocimiento cae como una pesada losa, a base de golpes y llantos, pero la muchacha asimila ávida. Una llama arde en su interior, abrasadora, pidiendo más.

* * * * * * * * * * * *

Hoy es un día especial. La joven orca cumple diez años. Diez años que ha vivido junto al maestro, aprendiendo, escuchando, luchando. La joven vuelve de la llanura, con su arco y su espada. Ha estado todo el día cazando. Esta noche habrá un banquete. Su abuelo ha estado nervioso durante los últimos días. Ella sabe que algo tiene que pasar.
Cuando llega se sorprende ver a dos enormes orcos con pesadas armaduras hablando con su abuelo. Las visitas son muy raras y ella nunca había visto guerreros semejantes.

La cena llega, ellos comen despacio y hablan poco, su abuelo esta inquieto. De pronto empieza ha hablar solemne.
- Pequeña. Los orcos somos guerreros. Somos una cultura de luchadores. Y no lo hemos conseguido porque si. Yo te he enseñado muchas cosas. Te he enseñado historia, te he enseñado nuestra cultura, nuestros héroes. Te he enseñado a manejar la espada, el hacha y el arco, armas nobles de guerreros. Te he enseñado a cazar, a rastrear a escrutar los vientos. PEro ya no te puedo enseñar nada más.
La pequeña asiente. Sus sentimientos son contradictorios, por un lado no quiere irse, pero por otro ansia aprender más, ansia viajar.
- Ha llegado la hora de que te unas a la instrucción de los guerreros orcos. Estos dos guerreros te acompañaran a Durotar, donde te unirás a un pelotón de instrucción. Te deseo que partas en paz, y que la vida te desee lo mejor.
El anciano se levanta y parte de la cabaña.

* * * * * * * * * * * *

El pelotón lleva cuatro días de instrucción por las montañas. Cuatro días enfrentándose en escaramuzas a reclutas más veteranos, cuatro días sobreviviendo de lo que la caza les había ofrecido. Kera se sentía exultante. Durante meses había luchado por ser una más, por pertenecer plenamente al grupo y empezaba a conseguirlo. Aunque al principio todos la miraban como si fuera una salvaje, no solo había demostrado que era igual que ellos, sino que se había dado cuenta de lo poco que conocían la mayoría de ellos sobre su pasado o sus héroes. Kera disfrutaba narrando las historias que el abuelo le había enseñado casi tanto como disfrutaba en medio del bosque, acechando al enemigo y combatiendo junto a sus compañeros.
Ahora, junto al fuego, reía como una mas, celebraba las victorias del día como una más y se restregaba los moratones como una más.
- ¡Kera!¡Kera! Cuéntanos otra vez la historia de cuando Grom Hellscream se presento al consejo.
- Norger, no seas pesado, ya estamos todos aburridos de oírla - Dijo la joven riendo
- ¡¡Mujer!! ¿Es que voy a tener que obligarte a contarla? - Bromeo Norger mientras se abalanzaba sobre Kera.
Kera río mientras amagaba y forcejeaba. Dejo que el corpulento Orco se abalanzaba contra ella mientras le preparaba una zancadilla para lanzarlo al suelo. Todos los compañeros empezaron a aplaudir y animar. Pronto los dos orcos estaban en el suelo luchando y forcejeando. En seguida el juego se acabo. Exhaustos los jóvenes reían, comían lo que quedaba de sus exiguas cenas y gallardeaban sobre sus hazañas del día. Kera sin notarlo, se estaba volviendo un soldado más de la horda.

* * * * * * * * * * * *

La lluvia caía pesadamente sobre los edificios del cruce. El pelotón, sombrío, contemplaba el cadáver se su Norger. Hacia dos días que los soldados de habían enfrentado a un grupo de centauros fuertemente armados y, aunque los habían hecho retroceder a duras penas, el joven orco había recibido una herida que lo llevaría a la muerte. Mientras todos lo contemplaban Kera sintió que algo le revolvía el estomago. Las cosas no debían ser así, sin poderlo evitar dio un paso al frente y hablo.
- ¿Qué son esas caras largas que veo en vosotros? ¿Es esto lo último que queréis que vea vuestro amigo? ¿Acaso sentís lastima o pena por el? Norger era un guerrero, como nosotros. Vivió una vida de guerrero, lucho como tal y murió en la batalla. Ese es el camino que todos nosotros hemos elegido. No hay sitio aquí para débiles, no hay sitio aquí para cobardes, ni para enclenques. Este es el lugar de los bravos, de los fuertes. ¿Acaso pensáis que el camino del guerrero os llevara a la riqueza? ¿A la gloria?, no, no os engañéis, nosotros no somos héroes, nosotros somos soldados. Nuestro camino nos lleva directos a la muerte. Esa es nuestra gloria, esa es nuestra victoria.
Atónitos sus compañeros la contemplaban.
- Nosotros somos guerreros. Nosotros somos Orcos. Por nuestras venas corre la sangre de la guerra. La muerte clama gritos a los vientos pidiendo nuestras almas. Y lo único que merece la pena de todo esto, es que cuando venga a por nosotros, la recibamos con un arma en la mano. Luchando, riendo, cantando las hazañas de nuestro linaje. No, no es hora de que lloremos, es hora de que cantemos, es hora de que luchemos, es hora de que celebremos. Y que nos levantemos orgullosos contra nuestros enemigos, escupamos a sus pusilánimes caras y les recordemos que nosotros marcamos la diferencia.
- Aquí, cada niño sostiene un arma o muere en el intento. Aquí, la guerra no es un camino sino un fin. Aquí, la existencia no se cuenta en días sino en victorias. Porque esto, ¡esto es la Horda! ¡Ahu!
Un rugido surgió de las gargantas de los orcos.

* * * * * * * * * * * *

Los jóvenes orcos esperan ansiosos en el patio cuartel. Durante los últimos años han aprendido todo lo que necesitan saber para ser guerreros. Hoy es el día de su graduación. Hoy es el día que sus vidas de adultos comienzan. Kera contempla el cielo. Sabe que hoy va a dar un paso que lo cambiara todo. Pero esta orgullosa, orgullosa de saber que estará ahí para cantar las hazañas de sus compañeros hasta el día en que muera con orgullo. Hoy es el día en que nacen los héroes.

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