Relato: Baiala Bosquitrueno

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Relato: Baiala Bosquitrueno

Mensaje  Mulflar el Jue Oct 28, 2010 10:54 pm

Otro relato más de antiguos pjs mios, esta es una Enana Wildhammer Cazadora

La nieve cae en pequeños copos. El bosque se ve cubierto de un manto blanco. Avanzan por el dos pequeñas figuras, una más grande que otra, padre e hija. El padre, con andares de soldado, escruta el camino, acostumbrado a esperar al peligro en cada esquina. La hija, avanzando más a saltitos que a pasos, intenta no perder el ritmo del padre mientras contempla exultante lo que les rodea. Durante meses ha estado pidiendo a su padre este día: Hoy van a por huevos de grifos. El padre sabe que los grifos salvajes son mas recios que los domesticados durante varias generaciones asi que cada pocos años consiguen huevos de grifos para poderlos cruzar con los grifos de las camadas actuales. La pequeña sonrie ilusionada debajo de la capucha de piel de conejo. Ha trabajado muy duro para conseguir el premio que anhela. Ha limpiado cuadras, a cosido ropas, a cocinado, ayudado en las tareas del hogar. Ha sido un angelito personificado pero hoy tendra su huevo de grifo. Porfin podra entrenar a su propio grifo.
El camino se va escarpando y el padre ayuda a la pequeña a subir. A los lejos ya se pueden oir los aleteos. El Enano conoce muy bien el camino, pues ha venido muchas veces y a pasado muchas horas observando a los preciosos animales. La pequeña guarda silencio, abrumada por la emocion. Los grifos son tan bonitos... le encantan, ¡por fin papa le va a dejar tener uno! El padre sonrie, y deja a la pequeña en un saliente resguardada. Al cabo de un rato el enano vuelve cargado. Muestra a la pequeña 5 huevos, y esta no puede evitar una exclamacion! Los huevos, casi de un tercio de tamaño de la pequeña resplandecen levemente con el brillo de la nieve. La pequeña pone sus manitas encima de uno y lo acaricia con reverencia, ya esta, ya ha decidido ese es el suyo.

Los días pasan lentamente mientras Baialla duerme rodeada de paja. Por nada del mundo esta dispuesta a perderse el nacimiento del pequeño grifo. Quiere ser la primera cosa que su grifito vea cuando nazca. Asi nunca se olvidara de ella, y le protegera siempre. La pequeña sueña con cruzar el cielo, con explorar paises lejanos y encontrar osos gigantes, y hadas, y duendes. Abrazada a su huevo, le da calor y sueña con el futuro que la espera. Amanece y el Padre Bosquitrueno se acerca a la pequeña y su huevo. Puede notar que el huevo esta presto a eclosionar, la experiencia, el silencio de los grifos en el establo. Sabe que algo va a ocurrir. Despierta a Baialla con cuidad, y le enseña una pequeña raja en el cascaron. Esta sonrie, y contempla expectante. Los minutos y las horas pasan, el cascaron se va resquebrajando mas, de pronto, un pequueño pico asoma, luchando, buscando la vida con ferocidad, un trozo de cascaron se quiebra y una cabeza despeluchada de polluelo asoma, este contempla el mundo a su alrdedor, desafiante, contempla a la enana, la olisquea, grazna y rompe otro trozo de cascaron. La pequeña sonrie exultante de alegria, el padre observa aprobador, es un grifo fuerte, sin duda

- La llamare Nube - Dice resuelta la pequeña Baialla

El padre asiente y acerca su mano para recoger al pequeño grifo. Este, sin dudarlo picotea la mano que se acerca. Ya sabe quien es su "madre" y no va a dejar que cualquier otro se le acerque asi como asi.


* * * * * * * * * *

Un grito desgarrador cruza el bosque, seguido de una maldicion y un berrido.

- ¡¡¡Maldita sea tu estampa Nube, como vuelvas a morderme te dare tal patada en el trasero que no te sentaras en semanas!!!!

Han pasado los años y tanto la joven enana como el grifo han crecido asalvajados, cuidando el uno del otro, haciendo travesuras juntos. Ahora la enana, que empieza a sentirse responsable, pretende amaestrar a una criatura que se ha criado con la picardia y la travesura del que se sabe malcriado y consentido. ¿Porque no puede jugar? ¿porque no pueden ir a robar fruta? como han hecho siempre. ¿Porque su amiga se empeña en atarle cuerdas, y hacerle dar vueltas, y acerle destrozar muñecos de madera?
Pero la enana tiene un nuevo objetivo en mente. Va a ser la mas grande de las guerreras cabalgagrifo cueste lo que cueste, y si tiene que darle patadas a su amiga hasta que lo entienda pronto sabran cual de los dos tiene mas aguante. Lejos, el padre, observa y sonrie. Ha visto a muchos grifos crecer, y ha visto muchos enanos crecer, y sin duda esta pareja se lleva la palma. Pero son intrepidos, bravos, risueños, juguetones. La vida les sonrie y el futuro brilla para ellos.



Semanas han pasado enana y grifo peleandose, pero al final han llegado a un acuerdo. Hoy, ponen a prueba sus habilidades. La semana que viene sera el 200 cumpleaños de su padre y Baialla quiere regalarle una piel de dracoleon para que este se haga una capa. Un dracoleon... un duro y justo oponente para un grifo. Pero entre los dos podran con el. Estan preparados, se entienden, saben lo que buscan. Enana y grifo, uno solo en la caza. La enana dispara su ballesta al Dracoleon. No quiere herirle profundamente, ni rasgar su pellejo ni sus alas, solo atraer su atencion hacia ella. El dracoleon siente el pinchazo y se gira. Ja!! ha picado. Un relampago dorado cae sobre el con las garras por delante, mientras la enana carga con su hacha hacia su presa. Esta noche cenaran pechuga de dracoleon. Y Papa Bosquitrueno tendra el regalo que se merece.
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* * * * * * * * * *

Los enanos avanzaban silenciosamente por el bosque. Sus rostros con pinturas de guerra. Las armas listas. Hoy iban a dar a los trolls un duro castigo. Hacia ya años que Baialla sabia que no iba a ser una jinete de Grifo. Se habia dado cuenta que sus grifo preferia mas luchar a su lado que con ella encima, y ella tambien se sentia mas agusto sintiendo que Nube tenia movilidad. Es cierto que habian volado juntos muy lejos, pero en el combate, luchaban juntas, pero no revueltas. Hoy iba a ser su primera batalla real contra sus enemigos: los trolls del bosque. Apreto los puños y sopeso su hacha. A lo alto oyo levemente los batidos de las alas de nube. Se sentia protegida.
De pronto una flecha surco el aire abatiendo a un enano. Un grito de rabia surgio de las gargantas enanas. Los grifos graznaron. El ataque empezo. Baialla se dejo llevar por el frenesi del momento. Su hacha golpeaba incesante, su garganta gritaba sin parar y, cerca suyo, Nube caia una y otra vez sobre sus enemigos, cual navaja mortal. Los sentimientos de Baialla eran diversos y enfrentados. Tenia miedo de que le pudiera pasar algo a su amiga, pero estaba orgullosa de ver como respondia en el combate. Sentia una mezcla de asco y panico por la matanza de trolls, pero se sentia una enana plenamente, una mas de su clan, estaba en su ambiente.
Los trolls iban retrocediendo lentamente, sabian que tenian la batalla perdida. Los enanos se embalentonaban y cargaban, es noche beberian cerveza en los craneos de sus enemigos.


El día habia pasado. Los meses, los combates. Baialla ya formaba parte plenamente de su clan, como exploradora, como cazadora y como guerrera. Y Nube ya se habia hecho adulta. Las cicatrices recorrian el cuerpo de ambas. Los seres del bosque habian aprendido a temerlas. Baialla probeia de carne y de pieles a su gente. Su rito de madurez estaba cerca. Pronto seria una Guerrera Wildhammer.
Pero su padre la veia y en el fondo de su corazon sufria. Pues él habia vivido muchos años, y sabia que, si bien la vida de los enanos era larga, la de sus compañeros grifos no lo era tanto. Baialla no habia madurado todavia del todo, pero Nube empezaba a envejecer.



* * * * * * * * * *


- Padre - Baialla se dirigio solemnemente al Cabeza de familia Bosquitrueno - Quiero abandonar nuestros bosques y ver mundo.
El Padre, apesadumbrado, pero nada soprendido la contemplo.
- Ahora no es el momento hija.
- ¿Pero porque Padre?
- Aún no eres adulta, tu tribu aun te necesita, aun tienes muchas cosas que aprender... Algun día lo entenderas.
- Padre mi tribu no me necesita. Nube y yo queremos explorar mundo Padre. Se que no soy una jinete de grifo para entrar en los ejercitos de la alianza. Pero hay muchas cosas por ver, enemigos por combatir, gente por conocer. No me quiero quedar aqui toda la vida.
- Aun no es el momento hija.
- Es que nunca lo sera??
- Cuando cumplas tu mayoria de edad.

* * * * * * * * * *

La lluvia caia pesadamente sobre los arboles y sobre las cabezas de los enanos. Hoy Baialla cumplia su mayoria de edad. Hoy deberia haber sido un dia de alegria y celebración, pero en cambio se habia vuelto un día de luto. Nube habia muerto, a la venerable edad de 30 años. Durante los ultimos 30 años de la vida de Baialla (practicamente todo lo que podia recordar) Nube habia estado junto a ella, y ahora se sentia como si le hubieran arrancado un brazo.
Todo el clan contemplaba solemnemente la tumba de la grifo. Todos sentian la pena en sus corazones. Un miembro de su familia habia muerto.

Baialla se recogio a su habitacion y deseo morir. Ya tenia las maletas preparadas para el viaje, pero ahora, que sentido tenia? Ya no queria ir a ningun lado.
De pronto entro su padre.
- Mira hija encontre esto en el establo de Nube. Debe de haberse apareado con un grifo salvaje
Su padre mostraba un huevo de grifo, con notables roturas, parecia que estaba a punto de salir el grifo del huevo. Baiala lo contemplo absorta mientras su padre se lo ponia en sus manos. De pronto, un pequeño pico asomo, rompiendo con fuerza el cascaron. El polluelo asomo la cabeza y gruño con fuerza. Contempla la cara extraña que tenia delante, la olisqueo, picoteo suavemente las manos que lo sostenian y volvio a gruñir.
Baialla sonrio.
- La llamare Niebla.
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