Relato: Klaus Stoerkoder "El Duche"

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Relato: Klaus Stoerkoder "El Duche"

Mensaje  Mulflar el Jue Oct 28, 2010 11:00 pm

Otro Relato más, he llevado muchos pjs xD, este esta historia fue un tributo a varias grandes Peliculas. Es un enano Dark Iron Picaro, por cierto.

Año -68 Valle de Crestanevada

Dos figuras cubiertas con ropas blancas se agazapan en la nieve. El más anciano monta una ballesta en un trípode, le pone una mira de francotirador y carga el arma, mientras el aprendiz observa maravillado.
- La ballesta es el primer arma que aprendes a utilizar porque te permite mantenerte a distancia del objetivo. Cuanto más cerca estés de ser un profesional, mas cerca podrás estar de él. La navaja por ejemplo, es lo último que aprendes a utilizar, ¿entendido?
- Entendido maestro - Responde el joven enano
- Vamos allá.

Las dos figuras se retiran de su escondite entre los arboles y buscan un pequeño saliente desde donde ven el valle, ponen una pequeña manta en el suelo y se tumban, con la ballesta preparada. El enano más joven hace ademán de abrir la tapa de la mira, pero el maestro le para.
- No. Nunca lo quites hasta el último momento, refleja la luz. Podrían verte desde un kilómetro. Y usa siempre ropa de las tonalidades del suelo. Nunca de otros tonos. ¿Entendido?
- Entendido.
- Y ahora practiquemos, es como mejor se aprende.
El joven enano abre la mirilla y observa las figuras que recorren el valle.
- ¿A quien disparo?
- A quien sea - responde el maestro
El aprendiz repasa a los posibles objetivos, lentamente.
- Ni mujeres ni niños, ¿verdad?
- Exacto - Afirma el maestro.
En el valle, los aprendices de soldados practican, inconscientes de lo que hay en las montañas.
- ¿El gnomo que va de amarillo y naranja?
- Muy bien. Muy tranquilo... No le quites la vista de encima. Respira tranquilo... Sigue sus movimientos. Imagina que vas corriendo con él. Siente su próximo movimiento. Respira profundamente y conten el aire...
El joven tensa sus músculos, y aguanta su respiración.
- Ahora.
Un virote surca el cielo. Raudo hacia el pecho del gnomo. El virote impacta contra el gnomo y rebota, pues su punta es de goma. Aún así el gnomo dolorido cae al suelo sorprendido. Mientras los soldados a su alrededor desenvaina las armas y se aprestan a cubrirlo.
- ¿No ha estado mal verdad?
El maestro evalúa la situación con un catalejo.
- ¿Podemos probar con virotes de verdad?
- Hoy no, vámonos.


Año -66, algún lugar de las montañas de Dun Morogh

Una sombra avanzaba cautelosamente en la oscuridad del bosque. A lo lejos diviso a uno de los centinelas. Se le veía atento, ligeramente nervioso. Pero no era rival para el. Hoy no seria su día. Se subió a un árbol y espero a que el centinela pasara para bajar. Como era previsible la puerta de la casa estaba vigilada. Pero también, como era previsible, no había nadie vigilando las pequeñas ventanas. Los enanos podían ser muy cerrados de ideas cuando querían, el procuraba no ser así. Se apostó entre los arbustos, preparo su arma y espero. Aún no acababa de entender porque tenia que hacer esto... ¿En cierta manera los enanos del hierro negro eran como "primos" suyos no? Pero... ordenes eran ordenes. La luna fue cayendo y dio paso a un nuevo día. Desde su escondite entre los arbustos la sombra podía ver el paso de los guardias y los soldados con, suponía, comunicados importantes. Ya tenia claro quien era su objetivo. El día dejo paso de nuevo a la oscuridad. Allá en la casa el objetivo decidió que era buena idea salir a fumar un cigarro... Una pena, pensó la sombra, es que no sabe que el tabaco mata... La sombra espero pacientemente a que el enano acabara el cigarro. Y mientras este se asomaba a la balconada a lanzar la colilla al exterior un virote surco la noche certero, atravesando los pulmones del enano impidiendo que este pudiera chillar mientras caía de rodillas y moría, ahogado. Los guardias tardarían aun un par de horas en reaccionar. El joven enano guardo su ballesta en la funda, recogió su camuflaje y volvió por donde había venido.

Horas después el joven enano volvía al campamento de la avanzada enana. Allí un capitán lo esperaba.
- ¿Y bien? - Pregunto el capitán
- Esta hecho, sin problemas.

El capitán no pudo por menos que poner una ligera cara de asco, pero luego asintió.
- Señor... - Empezó el joven enano - Yo soy el primero que no esta a gusto con esto. No me miréis así.

Después se dio la vuelta y volvió a su tienda. Que culpa tenia el de que le ordenaran matar a sangre fría a los lideres enemigos. Que culpa tenia el de que fuera mas hábil en las sombras que en el campo de batalla. No hacia más que ver en las caras de los demás la repulsión que ello les causaba, pero no dejaban de ordenarle misiones de este tipo. Bien... quizás su padre no se sintiera orgulloso de él por esto, pero su padre hacia mucho que había muerto. Al fin y al cabo, ¿estaba ayudando al ejercito no? ¿estaba ayudando a su gente? No esperaba grandes honores. Pero al final, su labor se vería recompensada.


* * * * *

Año -42, Forjaz.

Klaus recogía hacia las maletas sin prisa, pero con decisión. No quería saber nada más de esa estúpida ciudad, ni de su gente. Veinte malditos años en el ejercito, veinte malditos años asesinando por orden de otros que lo despreciaban por su trabajo. Veinte años para nada. Era un paria en su propia casa, una aberración para su raza... A... Pero otros habrían que sabrían apreciar sus habilidades. Durante veinte años había practicado sin cesar, se había entrenado para ser el mejor, había participado en incontables misiones. Era un Profesional.
En tierras humanas encontraría un trabajo.

* * * * *

Año -32, Tierras humanas.

Un enano entra en un bar. Despacio. Observa a su alrededor mientras busca a una persona. La encuentra. Pide un vaso de leche y se sienta junto a el. El humano enciende un cigarro y lo mira unos momentos.

- Alora, ¿como estai Duche? - Pregunta el humano, con un extraño acento
- Benne - Contesta tranquilamente el enano.
- Bien, muy bien - dice de nuevo el humano mientras apaga el cigarro - Vayamos a lo nuestro

El humano muestra un dibujo de una persona
- Este Gordo seboso esta intentando hacerse con el negocio de Morizzio. Sabes que Morizzio es un tipo razonable. Solo quería tener con él... una pequeña charla. Pero ese tipo no esta por la labor. Quizás te escuche a ti. Viene a la ciudad todos los martes, ¿Estas libre el martes?
- Si, el martes estoy libre - afirma el enano mientras se bebe toda la leche de su vaso y toma el retrato y se va.


* * * * *

Año -16, Una granja en algun lugar indeterminado.

Klaus contempla a lo lejos el edificio. Sabe que el objetivo esta ahi. Lo nota. Lo huele en el aire. Recuerda en ese momento sus inicios. Cuando cumplia con sus trabajos a distancia. Como un novato. Cuando cumplia sus trabajos para el ejercito, cuando loa hacia... ¿por que? ¿Por honor? ¿Por lealtad? Que perdida de tiempo. Dinero... Poder... Eso es lo que cuenta. ¿El honor? Bueno, el tiene su propio honor. Ni mujeres ni niños. Sin testigos. Sin rastros, sin preguntas. Como un profesional.
Poco a poco se adentra en la casa. Ni los guardias ni los familiares notan nada. Es una pena. No le gusta matar a gente con familia. Pero el objetivo se ha metido en negocios que no debia, no ha atendido a los avisos. Y ahora va a pagar por ello. Una pena...
Ya esta en la puerta de la habitación. Hecha un poco de aceite en las bisagras y la habre con cuidado. Saca su daga y se acerca al objetivo. De pronto un niño entra corriendo en la habitación. Maldita sea, ni mujeres ni niños. El niño no puede dormir y ha despertado a su padre con sus gritos. Todo explota de golpe... Klaus busca una huida con sus ojos pero no es posible. Un par de matones suben por la escalera. "Matones, me encantan los matones" piensa Klaus "puedes pegarles todo lo que quieras sin sentir ningun tipo de remordimiento", pero no puede matarles, esto va a salir mal y no quiere dejar cadaveres por el camino. Sus dagas se mueven rapidamente cortando tendones y ligamentos, es una huida desesperada, es una huida sin sentido. Cuando consigue llegar a la puerta su huida deja de tener sentido. Varios hombres esperan armados con ballestas en la puerta. Klaus deja caer las armas y levanta las manos.


Los días pasan y los interrogatorios se suceden, pero Klaus es un profesional. Ni una palabra sale de su boca. No hay confesión. Solo más palizas. Al final hasta los guardias se cansan. El jucio llega y las pruebas se muestran. Klaus observa medio soprendido como los testigos no hablan, como las pruebas se pierden. Asiente mientras todo ocurre. Sabe que sera condenado. Pero no morira. El ha sido un profesional. Y los profesionales trabajan con profesionales.

Al final llega la condena. Cien años por intento de homicidio premetidato a un alto cargo de la ley. Cien años maldita sea!! Iba a ser casi un anciano cuando saliera. El enano agacho la cabeza y afronto su destino. Cien años... Maldita sea, no le iban a poder. Volveria, volveria más fuerte, mas preparado, pero volveria.

* * * * *

Hace un año. Aseos de una posada de Ventormenta

Dos hombres conversan en los aseos. Uno, el más joven, vestido todo lo elegante que el dinero puede permitir parece preocupado. El otro, ya anciano, parece encargado de los aseos. Sin embargo, el más joven trata con reverencia al anciano. Como si los papeles estuvieran invertidos por un momento.

- Tenemos un problema muy grande abuelo. Los enemigos nos salen por todas partes. Ahora hay un tipejo que quiere hacerse con nuestros negocios. Y no hay manera de dar con el ni pararlo.
- Y a mi que me cuentas - Replica el viejo
- Mi padre me hablaba, de un asesino, de un enano... ¿Que sabes de él?
El viejo levanta la vista, aunque es ciego, y con sorpresa pregunta.
- ¿El Duche? No sabes lo que dices. Es una bestia. Un asesino sin alma. Se rige por sus propias leyes, y cuando empieza a matar, no para hasta que acaba con su trabajo.
- Es lo que necesito.
- Estas loco, ademas, no esta en circulación.
- ¿Pero esta vivo?
- Si... Esta en la carcel de Theramore. Cumple condena por un trabajo que salio mal. Deberian haberle ejecutado, pero mi abuelo movio los hilos. Aún le deben quedar unos cincuenta años...
- Eso... No es problema
El joven sonrie, deja una generosa propina y se marcha. Ya tiene lo que queria.




* * * * *

Prisión de Ironclad, Isla de Theramore. Ocho de la mañana.

Otro día mas empieza en la prisión. Los presos despiertan poco a poco, hacinados en sus celdas. Ladrones, asesinos, violadores... Lo peor de las razas de la alianza. Cuatro guardias recorren uno de los pasillos. Con una idea clara, con un sentido definido. Los más viejos ansiaban este día. Por fin se libraran de el.

- Vamos - Dice uno de ellos - El ayudante del alcaide quiere eliminar pronto a éste. Quiere acabar cuanto antes.
- Bien. Adelante - contesta otro

Desde la celda los contemplan los criminales, asesinos en su mayoría. Pero el que buscan, con su descaro habitual, aún duerme.

- Eh!, despierta! Ya es hora.

El guardia mete la lanza por entre los barrotes y golpea la dura cabeza del enano con el lado romo. Esa cabeza que ha recibido más palizas de las que puede recordar el guardia

- Venga! Despierta! - Dice otro de los guardias.

El enano se levanta y los contempla, despacio, intentando asimilar que día es. De pronto recuerda y sonríe. Dos de los guardias lo toman de los brazos y lo encadenan. Mientras los otros dos le apuntan con las lanzas. No quieren tener ningún problema en el que, esperan, sea el último día que verán al maldito enano. Lo llevan a lo largo de pasillos y corredores. Desde las celdas más profundas, donde el enano se encontraba, hasta la zona de acceso a la cárcel. Por el camino, otros presos lo saludan, y ríen con el, algunos, los menos, envalentonados por lo que se avecina, le insultan, con poca voz.
Llegan al final de la zona de máxima seguridad, los guardias atentos. Una cara malhumorada lo mira desde el otro lado de una rendija en la puerta. Un silbato suena y la puerta se abre ante el. Del otro lado, algunos guardias le apuntan con ballestas. Pero el grupo sigue su camino hacia una pequeña puerta, una que el enano apenas si recuerda.

- Bueno... Llego la hora - Dice el guardia más veterano, mientras le abre la puerta al enano.

Sitúan al enano encima de una linea amarilla, a un metro de distancia de una mesa donde se sienta otro guardia.

- 7474505 - Anuncia el guardia veterano
- ¿Qué ala? - Pregunta el guardia de la mesa.
- Máxima seguridad, bloque nueve.
- Libertad simple?
- ¿Por buena conducta? ¡Que dem...! - Pregunta asombrado el guardia de la mesa, el enano sonríe.
- Eso pone aquí - El guardia veterano se encoje de hombros, ninguno de ellos estaba en la prisión cuando el enano entro.
- Un momento dice el guardia de la mesa, mientras se dirige a una estantería.

El enano se acerca a la mesa y apoya sus manos mientras juguete con sus dedos, lleva unas letras tatuadas en los nudillos odio, amor, el enano sonríe con su mellada dentadura. El guardia vuelve con una caja y lo contempla, indignado, hace una señal a los otros guardias que mueven de nuevo al enano hacia la linea amarilla. El guardia empieza a sacar cosas de la caja mientras chequea un viejo pergamino.

- Un extraño mecanismo gnomo que parece ajustarse a la muñeca... Esta roto - Lo deja en la mesa mientras sigue sacando mas cosas - un pañuelo sin usar - El guardia contempla la caja, la lista, y usando su lápiz saca otro objeto - otro pañuelo... usado. - sigue sacando objetos, ahora ropa que en su momento era de buena calidad, raída ahora por el tiempo en la caja - Unas botas, negras. Un cinturón, negro. Una chaqueta, negra. Un par de pantalones, negros. Un sombrero, negro. Unos anteojos de ingeniero. 23 piezas de plata y 7 piezas de cobre.

Vacía la caja, el guardia entrega la lista al enano junto a un carboncillo.

- Firma aquí.

El enano se acerca y firma con una X en el pergamino.

Al fin esta libre... Tras 50 años de encierro, al fin esta libre... Era hora de saldar muchas cuentas.
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Mulflar


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