Relato: Kozmo Pescinni

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Relato: Kozmo Pescinni

Mensaje  Mulflar el Jue Oct 28, 2010 11:08 pm

Bueno... este fue MI personaje, el que lleve durante varios años en otro servidor, asi que este relato va con crónica incluida, para aquellos que tengan mucha paciencia y ganas de leerselo xD.


1.- Preludio: El nacimiento de un comerciante

La lluvia caía pesada sobre Ratchet mientras un ansioso comerciante Goblin se frotaba las manos con impaciencia. La tensión era insoportable, la espera una tortura. Al fondo de la posada, su joven esposa yacía gimiendo y bufando por los dolores del parto. El Goblin sentía como pasaban los minutos, los segundos, como martilleos en su cabeza. “¡Por todoz loz demonioz del mar, como puede tardar tanto!” pensó, “ahí fuera hay negozioz que me aguardan, oportunidadez que ze pierden, y ella no haze máz que perder el tiempo…” Sus pensamientos fueron repentinamente interrumpidos por un único sollozo que rasgo el aire. El Goblin, temiendo que la inversión y el tiempo hubieran sido en vano se acerco a contemplar el estado de su esposa y el recién nacido.

Tumbada en la cama su esposa lo contemplaba, con el silencioso bebe Goblin en sus brazos. El pequeño observaba lentamente a su alrededor, sin lagrimmas, ni llantos mientras La partera troll miraba a los padres preocupada.

- Ehte niño no e normá…
- Todo lo contrario Troll, dijo el padre, ez un Goblin zanízimo, y con un futuro prometedor. Míralo, mira como ahorra zu aliento, como no ezcatima en lagrimaz, como obzerva buzcando el mejor curzo de acción. Definitivamente ez un Pescinni de pura zepa.

Fuera, las gotas de lluvia seguían repiqueteando, mojando la tierra, esa tierra que pronto vería a un nuevo buhonero Goblin.

* * * * *

La infancia para Kozmo fue una experiencia enriquecedora en todos los sentidos, y el, alentado por su familia, no dudo en enriquecerse más. Memorizaba las rutas comerciales ansiosamente y aprendía a distinguir las marcas características de cada una de ellas.

Su padre, que lo llevaba siempre con él como correspondía al primogénito de la familia, le daba una moneda de cobre cada vez que acertaba sobre cual era el camino que debían seguir para ir al nuevo mercado o destino, pero le descontaba una de plata cada vez que erraba. Acuciado por esas bofetadas económicas y por las deudas, el ingenio y la memoria se agudizaron sin par. Aprendía además todas las palabras que podía de las ventas y compras que presenciaba, y las variables semánticas que permitían convencer de que “un trasto viejo”, era en realidad “una reliquia de origen exótico y muy buena conservación”.

Aprendía voraz, a sabiendas de que nadie le regalaría nada. Observaba a clientes y vendedores en la lucha por el beneficio. Las leyes de la oferta y la demanda pronto fueron más claras en su mente que las de los estados que visitaban, consciente que el dinero era la más poderosa de las armas.

Con la llegada de la adolescencia, le llego su primera oportunidad. El día que su padre vio que ya debía a su hijo una moneda de oro debido a sus conocimientos geográficos le dio su primera carga de responsabilidad.

- Hijo, aquí tienez eztaz barraz de cobre que noz han coztado veinte piezaz de plata, junto con mi bendición y protección, nuestras deudaz eztan zaldadaz. Azí que ve, y haz negocios hijo, haz aprendido lo suficiente como para zacarle al menoz diez monedaz de margen de benefizio, azí que lo que zobre, zerá para ti.

Kozmo contemplo a su padre y sonrió codicioso. Bien, tenia por donde empezar, sabía por donde empezar, y sabía como conseguirlo. Su padre le había dejado un mensaje claro. No recibiría ni un céntimo de la familia. No podría llevar consigo nada más que sus objetos personales y aquellos veinte lingotes. No se le daba nada más, pero, se le ofrecía todo. Los recursos, el nombre y la experiencia de su familia estaban a su entera disposición, siempre que no costaran ni un céntimo a su familia. Así pues, se dirigió al muelle de Kezan y embarco como grumete en el siguiente barco que partía hacia Ratchet. El mundo estaba a sus pequeños y verdes pies.

2.- Capitulo 1: El inicio del camino

Kozmo abrió los ojos arrullado levemente por el sonido de las olas, vio que estaba tumbado en la arena de una playa, y por unos momentos no supo donde estaba ni porque. Entonces recordó lo ocurrido, la tormenta se había cernido sobre su navío conforme se dirigía a Ratchet y el barco había naufragado. Así pues, después de todo, estaba vivo, se dijo, que al menos era algo.

Lentamente se levanto y contemplo su alrededor. Horrorizado cayó en la cuenta de que si, había sobrevivido, pero no había rastros ni del navío, ni de su equipaje, más allá de la mochila que llevaba a la espalda, había perdido sus mercancías... No tenía dinero, ni nada con lo que comerciar, únicamente su ropa y su daga y provisiones para unos pocos días... Había conseguido liberarse de la tutela de su padre y dirigirse al mundo de los negocios en soledad para llegar en la más completa miseria....

Pero no podía volver. No podía reconocer su fracaso, debía luchar, sobresalir, demostrarse a si mismo que era el mejor. Lo principal para empezar, era averiguar donde estaba...

Después de varios días de camino, sobreviviendo con las exiguas provisiones que habían sobrevivido al naufragio, Kozmo diviso a lo lejos unas montañas que le eran familiares. Estaba en la ruta de Senijin a Ratchet. Por fin un lugar conocido, civilización al fin. Kozmo se adecento y se dirigió decidido hacia la ciudad, allí sabia que podría conseguir algún trabajo que realizar, y quizás algún contacto comercial. Por el camino, una pequeña idea empezó a fraguarse en su cabeza. Había encontrado el camino saliéndose de las rutas comerciales, así pues, ¿no era posible encontrar nuevas oportunidades con un poco de habilidad y memoria?

A su llegada Kozmo diviso a un animado grupo de personas comentando sobre la guerra, charlo con ellos brevemente (anotándose el nombre de futuros clientes) e intento parecer lo más respetable posible (difícil dadas las circunstancias). Después, contacto con unos goblins y haciendo valer el nombre de su familia le ofrecieron un primer trabajo, debía dirigirse a la cercana población del cruce y de ahí a Ogrimmar, para establecer contactos comerciales.

Las cosas pintaban ya algo mejor para Kozmo, con algo en lo que ocuparse y futuras promesas económicas, podía empezar a gestar su carrera comercial. Decidió ponerse en marcha cuanto antes, pues el negocio no aguarda a los lentos.


3.- Capitulo 2: Las lecciones de idiomas

Kozmo no dejaba de repetirse que era un buen negocio, que el dinero merecía la pena, pero bah... Que paciencia hacia falta para ser maestro... El tenía la justa. Había aprendido el común como todo buen Goblin, comerciando a base de signos con los humanos. Llegabas allí, escuchabas mucho, preguntabas mucho señalando, y poco a poco ibas entendiendo su idioma. Pero bueno, el dinero era el dinero....
Bueno... ya habían visto como se decían todos los tipos de monedas, los números hasta 10, los puntos cardinales, las direcciones, las formulas de cortesía. Ahora era momento de empezar con las frases útiles.

- Y azi ze dice: ¿Cuanto vale ezo? - Dijo Kozmo
- ¿Y eso para que sirve?- pregunto la troll
- Ez muy fázil, tu zeñalaz algo y le dizez ezo, le eztaraz preguntando que cuanto vale, y te dira el prezio en numeroz y monedaz.... ¿Te acuerdaz de loz númeroz y laz monedaz?
- Eh... si claro
- Bien, volvamoz a repetirloz otra vez por zi acazo...

Las horas pasaban y las frases comerciales surgían. No se podían negar que la troll cogía las cosas rápido. Aunque no dejaba de preocuparle la otra troll. El trato habían sido 4 monedas de oro por una persona... y ahí habían dos. ¿Y si usaban alguna magia extraña para enseñarse el idioma telepáticamente? Le estaban timando!! y nadie timaba a Kozmo Pescinni... Ya averiguaría ya...

- Bueno, más cosas - Dijo la troll, ilusionada por los nuevos conocimientos.
- Bien, ahora veremoz materialez y productoz comunez de negozioz.

Kozmo empezó a enumerar una lista de productos básicos en ambos idiomas, despacio, dejando que la troll los pudiera memorizar. Los agrupo por familias para que fueran más fáciles de recordar. Después le enseño los adjetivos comunes que se les solían aplicar.
El Anochecer se cernió pronto sobre ellos. Kozmo estaba aburrido y la troll saturada... Había sido mucho para un mismo día.

- Bueno... dejemozlo por hoy. El próximo día yo haré de comerziante y tu tendraz que pedirme cozaz, a ver que tal zale.
- Bien, pero eso será el próximo día. Gracias comerciante.

4.- Capitulo 3: El arte de la Pesca

Las olas se mecían suavemente contra la costa, el humano, habituado a la soledad silbaba una vieja canción de marineros mientras preparaba el anzuelo. Realmente le gustaba la pesca, durante años se no había tenido mas remedio que ganarse la vida con ella, pero a la par, se había vuelto un placer al que podía dedicarse cuanto quisiera. Lanzo una vez más el sedal hacia el mar y contemplo las islas y la costa.

- Ah, realmente son hermosas - Pensó.

De pronto, contra todo pronóstico oyó chapoteos en el otro lado de la isla y ruidos de pasos en la arena. Segundos después un pequeño Goblin apareció a unos metros suyos, saco sus aparejos de pesca y empezó a prepararlos. El humano sentía una extraña mezcla de indignación y curiosidad.

- Diantre - Pensó - esta es mi isla, ¿que demonios hace el tipejo este aquí?

El Goblin seguía a lo suyo, desde luego tenia una caña bastante buena. Se le veía acostumbrado y familiarizado con lo que hacia, se le veía a gusto. El humano pensó que, aun así, el Goblin no seria capaz de pescar en esa isla. Los peces en esta zona eran astutos y escurridizos. Hacia falta mucho arte y mucha habilidad para engañarlos con los anzuelos, y fuerza también, para sacarlos del agua. La pesca era una lucha, el humano lo sabía, el pescador y el pez median sus fuerzas, y solo si el pescador era lo suficiente astuto para saber cuando tirar, y cuando fingir que había perdido, conseguiría derrotar al pez y conseguir la captura.

Sin poder contener más la curiosidad el humano dejo su caña clavada en la arena y se acerco al Goblin.

- Eh... Saludos amigo. ¿Va bien la pesca? - Pregunto
- ¡Oh! Zaludoz, puez zí, pareze de momento zí, llevo ya un par de díaz recorriendo la cozta por ezta zona y de momento ze me ha dado baztante bien.

El humano levanto una ceja incrédulo.

- Bueno, aun así quería avisaros de que en esta zona es particularmente difícil pescar. Vamos, solo un experto pescador seria capaz de obtener buenas capturas aquí.
- Ah, bien, bien, ez por ezo por lo que he venido.

El Goblin seguía preparando su caña. Eligio un sedal de muy buena calidad, lo monto en un carrete fabricado por ingenieros que el Humano ya había tenido ocasión de probar, una maravilla de la pesca, y preparo un anzuelo que se veía que sido había fabricado con cariño y esmero. El Humano no pudo por menos que sentir durante unos segundos que delante tenía un alma afín.

- Por cierto mi nombre es Nat Pagle.
- Encantado, yo me llamo Kozmo Pescinni.
- Y contadme, ¿como es eso de que os dedicáis a la pesca?

El Goblin lo contemplo y empezó a contar mientras lanzaba el sedal.

- Puez vereiz, realmente ezte no me dedico a ezto profezionalmente. Yo realmente zoy mercader. Empeze a pezcar al prinzipio por pura nezezidad. Por un lado para poder alimentarme cuando loz negozioz iban mal, y cuando eztaba viajando, y por otro lado para poder zacar algunaz monedaz vendiendo el pezcado.

Nat no podía menos que sentirse identificado con esas palabras. Mientras el Goblin hablaba recordaba sus duros inicios. El Goblin seguía contando.

- Poco a poco fui volviéndome máz habilidozo, y empeze a pezcar máz por reto que por nezezidad. Buzcaba lugarez remotoz donde encontrar ezpeziez ecztrañaz o difízilez de pezcar. Miz negozioz fueron prozperando y empeze a no nezezitar la pezca. Ahora realmente ya pezco por plazer. Ez zierto que me eztoy planteando montar un pequeño negozio de pezcadorez, vendiendo materialez de pezca y tambien miz capturaz, pero poziblemente contratare a alguien que lo lleve. Ahora mizmo, pezco porque me encanta contemplar laz olaz mientraz lo hago, por la emozión de la lucha con el pez, y por la alegria de la captura...

En ese momento el sedal de Kozmo empezó a dar tirones, parecía que algo había picado. Este empezó a hacer movimientos expertos mientras recogía seda y soltaba un poco, para cansar al pez. Durante unos minutos de tensión pez y Goblin se enfrentaron, pero de pronto, el sedal perdió la tensión y el Goblin cayo al suelo.

- Vaya, pareze que ez zierto que loz pezez de aquí zon difizilez de pezcar.

Nat, que había podido comprobar la gran habilidad que tenia el Goblin tomo uno de sus anzuelos y se lo ofreció.

- Te lo dije amigo, pero no te preocupes, creo que puedo enseñarte algunos truquillos para que o consigas sin problema. Por cierto... Me gusta tu sombrero...

Y el resto de la historia... Bueno, ya sabéis "zecreto profezional"



5.- Capitulo 4: El compañero

El día recién despuntaba y la actividad empezaba en los comercios de Orgrimmar. Kozmo avanzaba decidido por las calles hacia el valle del honor. Durante meses había estado practicando en Grom'Gol gracias a su amistad con los guardias, ahora sabia lo que quería y como conseguirlo.

Llego al lugar y se acerco al orco que cuidaba a los animales.


- Zaludoz amigo, quiziera conzeguir uno de ezoz hermozoz animales que teneiz.
El orco contemplo incrédulo al Goblin. Y empezó a reír
- No me hagas perder el tiempo anda, estos animales no son para el primero que pasa.
Kozmo que ya estaba preparado extrajo un pergamino de su cinturón.
- Lo ze lo ze, por ezo traigo ezto.
El orco leyó despacio.

- Por la... presente, se comunica que el... portador de esta misiva Ko.. Kozmo Pescinni a sido de gran ayuda en... misiones para la horda y por tanto es digno... de ser jinete de lobo. Así lo afirma y defiende Thysta, comandante y... responsable del campamento de Grom'Gol.
- Tengo algunoz máz
El Goblin mostró algunos documentos mas con sellos otros puestos de la Horda. El orco asombrado recupero la compostura rápidamente y volvió a reír.
- No se lo que habrás pagado para conseguir estos documentos, pero mis animales valen mucho mas que eso.
- Lo ze, eze no ez problema para mi - Contesto rápidamente Kozmo mientras mostraba un saco de monedas.
- ¿Además, que te hace pensar que uno de mis lobos va a dejarse cabalgar por ti? Ellos meriendan Kodos enteros, te arrancaran el brazo a bocados en cuanto te acerques.
- Bueno, eze ez un riezgo que eztoy dizpuezto a correr.
El orco medito durante unos instantes. Los transeúntes se habían acercado a los establos curiosos, y el no quería una mala reputación. - Halla él - decidió, - si quiere quedarse sin brazo es completamente libre.
- Esta bien, eres libre de intentarlo.
Kozmo ignorando a la gente se giro y contemplo al animal. Hacia días que lo había visto por primera vez y había sabido que sus destinos estaban unidos. Esa era la montura que lo acompañaría en sus largos viajes. El animal, fiero, desafiante, lo miraba orgulloso. Sabedor de su poderío. Pero Kozmo, que había vivido mucho tiempo en la naturaleza en sus viajes comprendió el juego y no bajo la mirada.

- Kiero eze - señalo
- Goblin, no se si estas loco o eres un genio. Su nombre es Geist. Y es uno de los animales más fieros que poseo. Si eres capaz de montarlo sin ayuda será tuyo.
Kozmo se acerco al animal levantando su mano derecha bocabajo, el animal gruñía intentando intimidarle pero la mirada de Kozmo era serena, pero implacable. Era un duelo de miradas y el pensaba ganarlo. El lobo retrocedió unos instantes mientras lanzaba rápidas dentelladas, pero Kozmo retiraba la mano a tiempo, y seguía avanzando. De pronto contra todo pronóstico el animal agacho su cabeza y cedió unos instantes, Kozmo avanzo y puso su palma sobre la frente del animal. Este empezó a descender el tono de sus gruñidos hasta que se apagaron.

La muchedumbre se quedo en silencio, incrédula. Kozmo se acerco a la silla y se monto encima del lobo, este contemplo unos instantes a los presentes que empezaban a acercarse. Ahora era miembro de una nueva manada. Lanzo unas dentelladas para alejar a los orcos curiosos y asimilo el nuevo peso.
- Creeme Goblin que esto no es algo que olvidare fácilmente - Dijo al fin el criador de lobos - eres digno, ve en paz
Y así Kozmo y Geist partieron, en busca de los caminos que había de recorrer... juntos.



6.- Capitulo 5: El Exilio

El barco se mecía suavemente mientras se dirigía, lenta pero constantemente hacia las cercanas islas. Kozmo comprobó la vela y fijo bien el timón. Durante todo el camino había pensado que le iba a decir a su padre. El le había tachado de insensato, y de mal hijo, por abandonar el negocio familiar. Ese negociucho con el que mal vivían. Bien, ahora volvía como un Goblin rico. Tenia su propia embarcación, había viajado y comerciado por todos los rincones del mundo. Tenia a Geist (que dormitaba tranquilo en la proa de la barca) y a Peluzo (que jugueteaba con los restos de un pez) los únicos seres verdaderamente leales que había llegado a conocer.
Había conocido a gente importante, había negociado con todo tipo de objetos y había amasado una gran fortuna. Allá en el continente dejaba un prospero negocio de pesca (administrado por un ambicioso aprendiz) del que esperaba sacar un rédito mensual.
Tenía todo lo que había deseado. Ahora solo le quedaba regresar a su hogar y poder restregarles a todos los demás que EL era un Goblin importante... Y ahí se dirigía, a las Islas Kezan que lo vieron nacer. Se fue como un naufrago, y volvía como un príncipe....

7.- Capitulo 6: Asuntos Turbios

Kozmo contemplaba a la joven humana que le había abordado en mitad de los muelles. Se la veía muy segura de si misma, bien, el apreciaba eso en la gente.
- Necesito un explosivo poco potente para volar una puerta - Dijo la humana
- ¿Vaz a volar una puerta con eczplozivoz? - Bien, pensó el Goblin, quizás no era tan experimentada como aparentaba ser, eso también podría venirle bien - Te recomiendo ázido.
- ¿Ácido?
- Zí, te lo conzigo en un vial zeguro de cuello eztrecho, lo viertez en la zerradura, cuentaz hazta diez, y emujaz la puerta.
La humana se quedo pensando.
- Ziempre puedez llevar maz eczplozivoz por zi acazo, pero el azido te garantiza un zilenzio nezezario para azuntoz de zierta delicadeza.
- Bien, consígueme ese ácido. Veamos ahora los explosivos
Kozmo se dirigió a una de las aparentes cajas de escombros del monton y se la acerco. Al abrirla se pudo ver un surtido de explosivos de variadas potencias.
- Mmmm bomba de mithril, muy buena para laz muchedumbrez, no mataraz a la gente pero lez dejaraz un recuerdo. Bomba pezada de hierro, el agujereador por eczelenzia, ni muroz ni puertaz, ezta bola haze amigoz por el camino. Granadaz de hierro, mantenlaz ziempre a mano, manejablez, y fiablez. Uza una por problema, no conviene abuzar... - El Goblin siguió mostrando una docena de diferentes explosivos.
- Bien... necesitare... dos bombas de mithril, dos de hierro y seis granadas. El vial de ácido, mechas y algo que pueda dormir fuertemente a alguien sin dejar rastro.
- Mmmm ¿para zer ingerido? ¿herida?
- Ingerido
- Bien, conozco a un muy buen alquimizta, no le guztan loz negozioz ilegalez pero le dire que ez para operar a un animal, uzara materialez muy lejanoz difizilmente identificablez por loz humanos - Habrá que hablar con Grooveth, pensó el Goblin.
- Hazlo como veas.
Durante un rato mas la humana y Kozmo hablaron de los detalles y precios. Finalmente ella se fue.
- *ss* Laztima que zea humana... Habrá que hazer por que trabaje para mi - Murmuro el Goblin mientras la veía alejarse


8.- Capitulo 7: El engaño

Los días pasaban mientras Kozmo llevaba sus negocios en bahía del botín. Habían sido más fructíferos de lo que cabía esperar, aunque la ciudad daba una engañosa apariencia de bullicio. Cuando llevabas unos días ahí te dabas cuenta de que la mayoría de marineros solo holgazaneaban.
Mientras daba una vuelta pensaba en negocios y asuntos... en que invertiría el cargamento de metales que el tauren le había vendido, como era posible que una humana pudiera tener un alma tan cercana a un Goblin... que iba a hacer con el joven Zahid... o con el alocado Gnomo Sicco; un extraño Goblin se cruzo en su camino. Parecía preocupado, atareado consigo mismo.
- ¿Puedo ayudarte en algo amigo? - Pregunto Kozmo
- No lo creo... ze me ha perdido algo, ¡no! ¡Me lo ha robado!
- ¿Eh? En eze cazo igual zi puedo ayudarte, he viajado mucho y zoy un ezperto raztreador.
- Puez... no lo parezez...
- Laz aparienziaz engañan amigo.

El Goblin le contó una poco verosímil historia sobre que un humano del que no recordaba nada, le había robado un cofre, que no le quería decir que llevaba, en una zona de los paramos de poniente, que no sabia exactamente donde caía...
¡Que demonios!, pensó Kozmo. Tampoco tengo nada mejor que hacer... El próximo cargamento llegara que, ¿en una semana?, ¿dos?...

- Bien amigo, puedo ir a paramoz de poniente y buzcar tu cofre.
- Oh? Me acompañariaz?
¿Quien hablo de acompañarte?, Penso Kozmo.

- Bien zi ez ezo lo que quierez... Preparare laz provizionez. Mañana al alba en la puerta de bahía del botín.
- Bien, hazta mañana - Se despidió el extraño Goblin

Kozmo no sabía si ese tipo estaba loco o era muy tonto. Pero no le vendría mal que el nombre del "El Goblin" corriera algo mas como viajero y guardaespaldas. No todo tenían que ser negocios, no? El también se merecía algo de distracción.

El camino hasta paramos de poniendo fue muy peculiar, el tipo (ya había averiguado que se llamaba Lom) era realmente asustadizo y no paraba de temblar. Kozmo no hacia mas que darle conversación para intentar animarle, pero aun así, no conseguía sacar nada de información sobre el, o sobre sus negocios. Lo cual no dejaba de ser inquietante. Aun así las bestias no habían dado problemas (la reputación, o el olor, ya les había llegado, pensaba entre risas Kozmo). Fueron parando en el camino, a veces en sitios habitados, como el campamento humano del norte de tuercespina, otras al raso, velando siempre Kozmo por Lom.

Al final, sin apenas incidentes habían llegado paramos de poniente. La milicia parecía más tensa de lo normal. Kozmo nunca solía ir por ese camino cuando viajaba a Ventormenta, pero aun asi le parecía raro que les hubieran dado el alto y les hubieran hecho identificarse. Bueno, hablo de un enano cervecero de las montañas y dio el nombre del viejo Viznik, que no solía salir mucho del banco de Bahía del botín, y al final les habían dejado pasar. De pronto Lom había recordado donde le habían robado... En Claro de Luna. Bueno, eso era verosímil, era una maldita cueva de ladrones de baja estofa. Aun así, Kozmo recordaba que las pocas veces que había tenido con esos Defias le habían parecido unos aficionados de tres al cuarto. Así que no había problema. El asustadizo Lom puso pegas de nuevo... El no quería ir. Bien, pensó Kozmo, así no tendría que hacer de niñera.

Se adentro en la nieve y camino durante horas en dirección al infame pueblo. Lom le había dicho que creía que el cofre tenía que estar en alguna de las casas. Inspecciono un par sin problemas. Los bandidos ni le habían visto. De pronto vio una que parecía más prometedora.
Una enclenque bandida guardaba la puerta, pero no parecía haber nadie más. Kozmo le tiro una piedra, la chica se acerco y el la silencio rápidamente. Contra todo pronóstico tres bandidos salieron de la ventana del edificio y le atacaron. ¡¡Diantre!! ¿Quienes eran esos tipos? No vestían como defias y eran condenadamente duros. Kozmo acabo con dos, quedando tanto el como el líder de los bandidos malheridos. Hay que salir por patas pensó. Activo su aparato de invisibilidad y hecho a correr. Pero algo debió de salir mal... Lo único que recordaba era ver al bandido buscarlo por otro lado y zas...

Despertó tumbado en una carreta. Su cuerpo sangraba profusamente, podía notarlo. Estaba atado. El bandido rebuscaba en sus bolsillos cogiendo dinero y objetos.

-Maldito Goblin! ¿Tu también querías robar mi cofre?
¿Robar el cofre?, pensó Kozmo, ¿que demonios pasaba ahí?
- No, no zeñor! yo zolo zoy un mercader que venia a ofrecer miz zervizioz.
El Bandido pateo al Goblin.
- Ya le dejamos claro al otro Goblin ladrón que mataríamos al próximo que viniera.
- Pero zeñor no ze de que me habla - Kozmo tosía sangre mientras hablaba - Yo zolo zoy un vendedor de plantaz
El bandido abrió una de sus mochilas, que efectivamente estaba llena de plantas y tomo unas cuantas.
- Bueno, veo que sabes mentir... ¡Bueno, no te matare yo, pero mas te vale no volver!

Un par de bandidos cogieron a Kozmo y lo llevaron hasta la costa tirándolo, sin atar, en la playa. Kozmo estaba realmente dolorido. Intento desatarse pero cayo inconsciente... La marea subió... y del resto... Solo los tiburones saben.

9.- Capitulo 8: El inicio del Fin o…

Banda Sonora: http://www.youtube.com/watch?v=IUqQRj5KfUc

El anochecer llegaba lentamente, mientras un pequeño cuerpo verde se mecía entre las olas de la inmensidad del mar. Pequeños objetos se desprendían de el flotando a su alrededor, como si fueran fragmentos de su vida que lo abandonaran, lenta, pero inexorablemente. Sus ropas, sus armas, sus riquezas, toda su vida se disolvía ante la inmensidad del mar, dejando poco a poco, un cuerpo inerte en la inmensidad, un ser cualquiera, alguien anónimo.

En la despejada noche, solo las estrellas contemplaban al moribundo, las mismas estrellas que durante eones habían contemplado imperturbables el devenir de los seres. Hacia horas que las heridas y rasguños del Goblin se habían cerrado, y ya ni los peces se interesaban por el.
El Goblin flotaba, contemplando al cielo, como si se viera reflejado en él.
- ¿Quién eres? Preguntaron las estrellas
- Zoy Kozmo Pescinni… - dijo el Goblin con los últimos rescoldos de vida
- No pequeño, no hemos preguntado como te llamas, si no… ¿Quién eres?

El viento se había calmado y Kozmo flotaba como si en una balsa de aceite estuviera, rodeado por los restos de su personalidad, que le abandonaban, mientras los minutos pasaban incontables.
- Zi no soy Kozmo Pescinni… ¿Quién soy?
- Es que no lo sabes pequeño… ¿Quién eres?
- Zoy un mercader…. Un aventurero – contesto a la inmensidad del cielo Kozmo
- Eso es lo que eres, pero… ¿Quién eres?

Quien era… La pregunta, aparentemente carente de sentido martilleaba su cerebro, repetida una y otra vez por las estrellas, torturándolo y consumiéndolo.
- ¿Eres alguien importante pequeño?
- Zi… Lo zoy – suspiro Kozmo, como si hubiera dado con el salvoconducto a la salvación
- ¿Por qué?...

Por qué era alguien importante…. ¿Quien lo decía? A medida que las preguntas se repetían, a medida que las estrellas lo interrogaban incesantemente más sentido cobraban, y menos sentido tenia la vida que había tenido.
- Zoy… Fui rico… muy rico
- ¿Te dio algo esa riqueza?
- Compre… Compre… cazaz, barcoz, piedraz preciosaz… tuve muchos lujoz…
- ¿Fuiste más feliz gracias a ellos?
- Fui… fui más poderozo…
- ¿Poderoso sobre quien pequeño?

Poderoso sobre quien… Alguien le había querido más, le había temido más, le había respetado más por su poder… Nadie. ¿Alguien había cambiado por su poder?, No. ¿Realmente había sido poderoso?...
- …Quién… ¿Quien zoy?
- Esa es una buena pregunta…

Y mientras el sol despuntaba de nuevo, el Goblin se sumía cada vez más en la inconciencia…
* * * * *


Banda Sonora: http://es.youtube.com/watch?v=qMw_8D4wFAg

El cuerpo desnudo de Kozmo se hundía en el mar lentamente, los segundos como horas, lentos, fríos. Mientras su mente se hundía en la oscuridad perdida en la inconsciencia.
- ¿Quién zoy?...
- No erez nadie
Kozmo abrió los ojos y frente a el pudo ver a un arrogante Goblin, vestido con ropas negras de fina calidad y un sombrero de ala, que sonreía mientras fumaba un puro…
- Pero… pero… tengo que zer alguien…
- Por que deberiaz ser alguien, no haz hecho nada
Kozmo escuchaba confuso y desesperado mientras seguía flotando en la negrura infinita.
- Te robaron… Te apalearon… Te mintieron… Ez que alguien te rezpetaba
- Ellos… ellos no… pero otros…
- ¡Que otroz! Fue un Goblin el que te mintió, quien te rezpetaba.
- Geizt me rezpetaba…
- ¡Geizt era un perro!
Una pequeña llama de rebeldia surgio de pronto de Kozmo, como un borboton de burbujas.
- No zolo un perro… Y no zolo él, otroz me rezpetaban
- ¿Quién? Gnomoz, vagabundoz.
- No… Mi nombre recorría el mundo, la gente me conozia y acudía a mi.
- ¡Y que! Ez que ezo te zirvio de algo
- ¡Claro que zi, maldita zea!
- ¿Porque?
- ¡Progreze en la zodiedad Goblin, zeguí el camino de mi padre!
- ¡¿y que? ¿A quien le importa ezo?!
Kozmo se debatia y pataleba de furia y de impotencia
- ¡A mi!
- ¡A ti! ¡Pero tu no erez nadie!
- ¡Ezo no ez zierto! Zoy Kozmo Pescinni
- ¿Quién ez eze?
- Kozmo Pescinni. ¡Zoy alguien importante! ¡Zoy alguien poderozo! Puedo mover a gente, a puebloz, a mundoz. Zi me lo propongo puedo zer un alguien, puedo zer importante, ¡Puedo zer un héroe!
De pronto el ambiente se calmo, y ambos se posaron, como si hubieran tocado fondo. El extraño Goblin lo miraba expectante, mientras Kozmo recuperaba su porte, con una nueva llama interior que ardia en él.
- ¿En zerio?
- Zí...
- Demuéstralo…

El extraño desapareció y la luz cayó cual rayo atravesando el agua hasta Kozmo. Las burbujas surgieron a borbotones de su pecho mientras braceaba con ansia hacia la superficie. Kozmo rompió el límite y aspiro profundamente. Entonces, contemplo a su alrededor y vio la costa.
- He vuelto…

10.- Capitulo 9: …el fin de los inicios

Kozmo tosía profundamente mientras arañaba la arena y gateaba alejándose del agua. Que ironía, pensaba a duras penas, mientras se tumbaba en la playa y contemplaba el amanecer. Hacia unos años, había empezado así su camino, sus andanzas comerciales, su independencia… Tirado en una playa desconocida, sin nada… Pero ya no era el mismo, ahora era más duro, ahora era más hábil, más sabio… más rico. Sacando fuerzas de lo más profundo de su ser, se levanto y se dirigió hacia la pequeña jungla que le contemplaba. Él no era un débil, ni un don nadie. Sobreviviría, como siempre había hecho.

Durante semanas, Kozmo fue adaptándose poco a poco a su nueva situación. Sabia que estaba en una isla desierta, había subido a algunos de los montes cercanos y había observado las lejanas costas que le rodeaban. Por suerte, había encontrado un pequeño pozo de agua de lluvia que le proveería. Sabía también, donde pescar, que maderas podía o no usar y que frutas podía o no comer. La espera iba a ser larga, pero tarde o temprano alguien pasaría, y Kozmo estaría preparado.

* * * * *
http://www.youtube.com/watch?v=V2ueoyEjNyw

Las olas del mar lamían con suavidad las rocas bajo sus pies. Kozmo contemplaba al infinito mientras mantenía con suavidad la caña y meditaba.
¿Qué había ocurrido?... ¿Como había acabado así?, en medio de la nada, abandonado, y posiblemente olvidado. ¿Qué error había cometido? Había recorrido los lugares más insospechados, conseguido las mercancías más valiosas, los contactos más astutos, había realizado negocios beneficiosos a más no poder… Pero siempre solo… Eso es lo que nunca había conseguido. Ni un socio, ni un amigo, ni un empleado… nadie… solo… abandonado… como estaba ahora… Nadie a quien legar nada, nadie a quien preocupar, ni a quien interesar… Solo un goblin más… Ese había sido su error… Eso era lo que no había aprendido. Su raza, los goblins, eran pequeños, aparentemente débiles, pero… la unión, podía multiplicar sus capacidades por diez, por cien, por mil, hasta el infinito.
Kozmo se levanto, contemplo al mar, y dejo la caña a un lado. Había tomado su decisión, veía su camino… Ya basta de lamentarse, ya basta de esperar era hora de moverse.

* * * * *
Kozmo había tenido una vez un bote, y sabía como manejarlo… Había pensado que no debía ser difícil hacer uno, pero la docena de troncos machacados o destrozados con piedras mostraban lo difícil que había sido llegar a el aberrante, pero sin embargo flotante, pedazo de madera que le esperaba en la costa. Durante semanas, lo había preparado, y se había preparado. Kozmo sabía, por las estrellas, vagamente donde se encontraba, y sabía también por donde pasaban las rutas marítimas más cercanas, llevaba meses, fuera de circulación, pero era un comerciante hasta la medula, y esas cosas, nunca se olvidaban. Así, con decisión, se interno en las olas, en ruta de nuevo, en el camino de nuevo. Hacía la fortuna.

11.- Capitulo XX: Kozmo is back
http://www.youtube.com/watch?v=ChWs1d5kots

Unos pequeños pero decididos pasos sonaban por la pasarela del barco que acababa de atracar en bahía del botín. Una pequeña figura, con rostro decidido, con la tez oscurecida por el sol, con los músculos endurecidos por la vida dura llegaba a los muelles.
Contemplo a su alrededor y respiro profundamente. Sonrío. Estaba en casa. A su alrededor, algunos de los goblins más veteranos lo miraban y se preguntaban, ¿no era ese…? ¿No decían que? ¿Podía ser posible…? Si. Kozmo había vuelto.
Paseando lentamente por los muelles, en dirección al banco, Kozmo contemplo a su alrededor. Si, había pasado tiempo. Sí, habían pasado cosas. Pero nada había cambiado. Todo seguía igual para los ambiciosos. Todo seguía igual para los astutos, para los emprendedores. El mundo seguía a sus pies. Sabía que errores había cometido, y no los volvería a cometer.

Llego al banco y allí vio a las viejas caras de siempre.
- Por loz monztruoz del mar, ¿Kozmo Pescinni?
- El mizmo…- Contesto Kozmo
- Dijeron que te habían pegado una paliza, que estabas muerto…
- Ze equivocaron, eh vuelto, y quiero lo mio.
- Eh… bueno… no lo tenemos todo aquí… - Los banqueros parecian nerviosos, era algo inesperado, sin duda…
- ¿Cuanto zuma?
- ¿Qué?
- ¿Cuánto zuma lo que tenia, en efectivo, en contable?
- Pueez…. – los goblins empezaron a contar, revisando sus libros…

* * * * *

Kozmo se dirigía a Gurubashi con una considerable suma. Había cometido errores en el pasado. Lo sabía, había tenido fallos, sin duda, pero, iba a empezar de nuevo, y mejor. Y para empezar, necesitaba un guardaespaldas. Un ogro fiable, lo suficiente listo para seguir sus ordenes, pero lo suficiente tonto para no cuestionárselas. La nueva era de los pescinni, acababa de empezar.
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Re: Relato: Kozmo Pescinni

Mensaje  Vlad el Vie Oct 29, 2010 3:04 pm

Muy buena, de hecho le recuerdo.
Si deseas jugar con él aquí ya sabes, hazle historia, y bienvenido igualmente al foro.

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