Valandil Elanessë [Paladin] {luchador, principal}

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Valandil Elanessë [Paladin] {luchador, principal}

Mensaje  Astartes el Dom Oct 31, 2010 4:26 pm

HISTORIA

Mi historia es como todas las historias que hayas podido escuchar sobre mi raza viajero, mi nombre es Valandil de la familia de los Elanessë, no lo olvides, soy elfo de sangre en honor a mis hermanos muertos en la grandiosa Quel´Thalas, en el asalto del rey exánime Arthas Menethil y el Azote de los Muertos-Vivientes. Vencidos y casi exterminados, los supervivientes tratamos de sobrevivir como pudimos. Ahora, años después de la invasión, hemos retornado a nuestra tierra, destrozada y marcada por el caballero de la muerte, para intentar sanarla de los horrores de la no-muerte y a nuestra amada Capital.

Viajero no os contare mi historia antes de nuestra derrota, pues recordar el pasado me influye cada vez más rencor en mi cuerpo, lleno de desconfianza pues el pasado ha de quedar olvidado, hasta el momento de ser vengado.
Ahora pues abre bien tus oídos viajero pues te contare mi historia. Todo comenzó cuando era un crío jugaba en el parque de Lunagenta con mis amigos, mientras mi padre Círdan Elanessë y mi madre Nessa Elanessë me miraban jugar con los otros niños, sorprendidos de cómo la inocencia de un niño podía mantenernos felices aun en momentos de tragedia, yo era un niño feliz me limitaba a estudiar el manejo de la espada , pues quería seguir los pasos de mi padre y formar parte del cuerpo de guerreros de Lunargenta, me esforzaba día y noche, y poco tiempo me quedaba para jugar con mis amigos Lólindir Celebrindal y Fëanáro Elensar mis mejores amigos, el primero estaba esperando a ir a Dalaran, la famosa academia de magia donde creía que tendrían una mayor libertad para practicar sus artes. Donde mejoraría sus conocimientos arcanos y dedicarse a la persecución de sus estudios. En cambio Fëanáro sentía una extraña curiosidad por la Naturaleza que le hacía pasarse el tiempo en comunicación con ella y con todas los animales que le rodeaban, Fëanáro siempre estaba con animales, insectos , pues su padre, era guardabosques y se dedicaba a la patrulla de las proximidades de Lunargenta. Nuestra vida seguía igual dentro de la Ciudad aunque fuera de ella el panorama era desolador y oscuro.

Fue un día en el que unos hombres vestidos con túnicas rojas y armaduras llamaron a la puerta, yo que les vi llegar por la ventana me apresure a abrir la puerta, mientras mi madre bajaba del piso de arriba, al abrir mis ojos brillaron eran Soldados, mi gran ilusión, las palabras no me salían hasta que mi madres llego, miro extrañada al extraño y me mando que fuera a practicar la espada tal y como me había enseñado mi padre, a la calle. Sin dejar de mirar al soldados, salí de casa, corrí a llamar a Fëanáro y a Lólindir, pero cuando llegue con ellos a mi casa para ver a los guardias vi a mi padre salir vestido con la misma indumentaria de los guardias, yo ya la conocía pues a escondidas le abría el armario y veía su armadura y su espada, la espada de la familia Elanessë , espada que algún día me pertenecería y utilizaría para proteger a los descendientes de la familia Elanessë y al reino de Quel´Thalas.

Mi padre se despidió de mi con un cálido beso en la mejilla y entregándome su espada me dijo:
-Protege con esta espada a tu madre, hijo mío, he de partir, pues nuestro reino se ve amenazado por enemigos y Lunargenta necesita de mis servicios.

Seguidamente mi madre beso a mi padre y me acurruco entre sus brazos mientras las lágrimas caían de nuestros ojos. Desde ese día me convertí en el hombre de la casa y tenía que demostrar que lo valía, comencé a realizar muchos avances en el control de espada, pues mi padre antes de partir había hablado con el Maestro Astalor Séregon , que era un poderoso oficial que se dedicaba a la enseñanza de la luz a los jóvenes elfos de sangre, con lo que se convirtió en mi tutor.

Así crecí poco a poco, cultivándome en el combate cuerpo a cuerpo, como mis amigos Fëanáro y Lólindir, el primero comenzó su instrucción con el tiro con arco y adiestramientos de bestias y Lólindir tuvo más suerte pues debido a su control sobre la magia arcana fue llamado a Dalaran para que aumentara su potencial mágico con los mejores magos.

Entre nosotros una tarde soleada sentados en el raso del parque nuestro lugar favorito de cuando éramos más pequeños juramos que pasara lo que pasara siempre seriamos amigos y nunca nos olvidaríamos y así fue pues en nuestra historia no fue ese el último día en el que nos veríamos toda otra vez.
Tras haber acabado mi instrucción con Alastor, fui seguidamente llamado por un alto mando del cuerpo de guerreros diciéndome que mi padre había muerto protegiendo al Príncipe Kael´Thas y sus huestes, yo sentía que mi cuerpo se derrumbaba y no podía aguantar más mi peso, entonces fue cuando mi odio me lleno por dentro y suplique que me uniría a la unidad de soldados en la que mi padre había muerto. El general se compadeció de mí y me digo que me preparara pues tendría que ir a recoger los últimos Vestigios de la alianza que el Principe Kael estaba protegía para llevarlos a Dalaran donde el Gran Mariscal Garithos le esperaba. Sin más dilación corrí hacia mi casa, y le explique a mi madre lo ocurrido y las lagrimas de mi madre empezaron a caer, pues mas había perdido a su amado y también podía perderme a mí, yo la bese y le dije que volvería junto a ella, y ella me beso en la frente mientras se secaba las lagrimas, esa fue la señal de “hijo ve a vengar a tu padre”, subí corriendo las escaleras y cogí la espada de la familia, mientras me despedía de mi madre ensille mi caballo. Partí sin mirar atrás y me dirigí a los puertos de vela del sol donde nos esperaban los barcos para llevarnos hasta la localización del príncipe.

El viaje fue corto, pero cargado de miedo pues nos entraría en las tierras del azote para salvar a las últimos humanos supervivientes de aquella zona, tras desembarcar, a pie de puerto nos empezaron a repartir nuestras armaduras, escudos y lanzas, después de recogerlas nos íbamos alineando firmemente hasta que un superior cogiera al grupo al que habíamos sido asignados. A mi grupo le toco la tarea de proteger los carromatos que transportaba a los humanos, era el mismo grupo que el del príncipe Kael, estaba extasiado al verle, pero me limite a cumplir mi trabajo, todavía era muy joven para aquel puesto de soldado raso, pues aldea por aldea éramos atacados por inmundos zombies, que no nos dejaban ni un respiro para reorganizarnos el miedo se apoderaba de mi, cada aldea que pasábamos, el páramo era desolador solo había muerte.

Tras recorrer todo el territorio atestado de no-muertos, partimos hacia Dalaran, al llegar la ciudad que creí ver desparecía de mis sueños tal y como la veía estaba arrasada, mis pies no podían mas, totalmente en ruinas la ciudad era pasto de los escombros del fuego, pero la alegría volvió a mi corazón pues mi vista tras un largo camino en el que vi a Lólindir, este se me acerco corriendo a darme un abrazo, pero nuestra sorpresa no acababa hay llegaron un grupo de mensajeros ocultos en mantos y arcos donde entre sus filas pudimos distinguir a Fëanáro que abandono su posición para venir con nosotros, tras contarnos nuestras respectivas historias y pasar los tres frente a una hoguera bebiendo cerveza tibia mientras nos reíamos de nuestra juventud no tan lejana al día siguiente los tres tuvimos que volver a separarnos, pero nuestras misiones no eran muy distintas, proteger Dalaran de un ataque del Azote que se apodero rápido de la mitad de la ciudad, pero con un duro golpe de los magos de Dalaran conseguimos retomar la ciudad de nuevo, partimos hacia el puerto para evitar que destruyeran nuestros barcos, pero era demasiado tarde nigromantes y zombies, habían hecho trizas nuestros barcos, tras entrar en batalla unas extrañas criaturas salieron del mar, según las historias de mi difunto padre se hacían llamar Nagas, unas criaturas que Vivían en el mar porque fueron desterradas de sus tierras.

Estos ofreciendo su ayuda para mostrar que sus intenciones no eran perversas, pues estábamos luchando con un enemigo común los no-muertos, pero tras la batalla a Lord Garithos gran Mariscal de Dalaran le pareció alta traición y encarcelo a nuestros hermanos de sangre junto a nuestro Principe Kael, pero mi desgracia no acababa hay al parecer en nuestra celda se encontraba Lólindir que se apoyo en mí y me susurro que Fëanáro había caído en combate y de nuevo las lagrimas cayeron de mis ojos, pero fue cuestión de tiempo pues los Nagas nos liberaron de nuestras celdas, ya que se habían introducido en la fortaleza atreves de su alcantarillado, recuperamos nuestras armas y nos dispusimos a salir de Dalaran con la espina clavada de que los Humanos ya no eran nuestros aliados, recorrimos la fortaleza a través de sus largos pasillos y calles luchando contra los soldados humanos, al llegar al puerto los Nagas nos habían traído barcos para que partiéramos a casa, pero el príncipe Kael´Thas mando un destacamento de voluntarios para volver a Lunargenta a reconstruir su nación para cuando el llegara no se que le debió de embaucar aquella hechicera Naga al príncipe Kael que decidió quedare con ella con un destacamento de soldados y magos, yo entre al barco pues era más útil en la ciudad me despedí de Lólindir pues él se quedaría con Kael y sus tropas, pues era un mago poderoso y útil en el camino que le destinaba el futuro. Yo partí mientras la estampa de Muerte en Dalaran se reflejaba en mis ojos. Tras llegar a casa tras un duro viaje con alguno de mis hermanos de sangre me encontré con que mi pobre madre había enfermado, debido a una ola de frio que amenazaba los continentes, que destruía y arrasaba cosechas, con lo que mi misión ahora era reconstruir y defender Lunargenta mientras cuidaba de mi madre que mejoro.

Fue entonces cuando llegaron noticias, pues traían a la ciudad una entidad luminosa, que llegaba desde el portal Oscuro, un naaru me sorprendí, fue encerrado en una sala custodiado por nuestros hermanos con la esperanza de extraer su poder de la luz y enseñarlo a los jóvenes aprendices, pues ahora los elfos de sangre aprenderían los caminos de la luz, y llegarían a convertirse en paladines como los humanos y los draenei, era mi sueño, yo había visto a los paladines humanos, me provocaban un profundo respeto, pues ellos eran capaces de sanar las heridas de los compañeros de batalla, y ser tan raudos como el más fiero de los guerreros, fue así cuando las noticias llegaron a mis oídos de un cuerpo de nuevos paladines los caballeros de sangre, y mi actual sueño era aprender los caminos de la luz y poder culminar asi mi máxima capacidad de combate.

Sin más dilación me presente ante una cola de jóvenes elfos dispuestos a formar parte del cuerpo de paladines y aprender los inexorables caminos de la luz. Así fue como comencé mi andadura. Ahora más que nunca sigo aprendiendo todo cuanto se pone a mi alcance y destruire todo aquello que amenaze a mis amigos y mis ideales.

Esta es mi historia Extranjero ya de esto han pasado muchos años, y ahora me dedico a defender el honor de mi familia y de mis mas cercanos camaradas.

DESCRIPCION FISICA:

Alto y robusto , altamente definido en los abdominales, no excesivamente musculoso, piel tostada debido a las horas al sol , pelo castaño cual roble, también tiene una perilla que le cubre toda la barbilla y llega hasta el labio inferior, aspecto joven, ojos verde , tiene una cicatriz en el pómulo derecho que indica que es un elfo forjado en batalla. Vestido con su túnica carmesí que caracteriza a su raza y nación, y también siempre acompañado de su espada, la espada de la familia Elanessë legado de su difunto padre.


DESCRIPCION PSICOLOGICA:


Caótico Bueno : su psicología es esperanzadora, piensa que hay un mañana mejor y por ello construye lo mejor posible su futuro, es capaz de morir por sus amigos, tiene una férrea disciplina de combate. Su preocupación por el bien de las personas le hacen un buen compañero, y aunque su sed de magia sigue en él intenta reprimirla como sea. Es bastante desconfiado de los ajenos a su confianza.

// esta es una de las primeras historias que hice y posiblemente el personaje mas influyente con el que he jugado, porque siempre acaba corrompido xDD

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Estos son mis ideales si no te gustan, tengo otros
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