Lergos [Cazador]

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Lergos [Cazador]

Mensaje  Mik_Pol el Miér Ago 24, 2011 7:13 pm

Nunca le había dado mucha importancia a mi futuro, aunque a veces soñaba con pertenecer a la guardia de la ciudad.

Mi padre se había opuesto naturalmente.
P: ¿Para que quieres ser un guardia? Aquí nunca pasa nada. Aun eres joven, tienes muchos años de vida por delante, sal a ver mundo como hicimos tu abuelo y yo.
Eso era algo que me irritaba: el maldito linaje de cazadores. Mi padre, mi abuelo, mi tatarabuelo... todos se dedicaron en su momento a la caza y adiestramiento de bestias.
Según decían era algo que se llevaba en la sangre, que todos habían encontrado a la bestia que habitaba en sus corazones... todo eso me parecía una tontería.
Lergos: Y si yo tengo que seguir ese linaje por que Artema no lo hace también?
P: Por que ella tiene lo necesario para ser sacerdotisa como tu madre y se esta esforzando mucho para conseguir que estemos orgullosos de ella.
Lergos: *ss* Todo eso lo dices porque sabes que no le daría ni al aire con una flecha.
P: ¿Decías algo?
Lergos: *suspiro* No... No he dicho nada.
P: Entonces calla y observa.
No me podía creer que estuviese en medio de un arbusto observando un claro en el que se encontraba un ciervo pastando la hierba que allí crecía.
P: Quiero que observes como cazan las bestias para que comprendas sus movimientos, su forma de cazar,...
Lergos: ... ¿Y donde esta el depredador?
P: De verdad que no me puedo creer que seas hijo mió.
Me señalo un matorral de los que estaban cerca del ciervo y me pareció ver unos ojos sedientos de sangre, o mas bien un ojo. La bestia se abalanzó sobre su presa y de un solo y certero mordisco en el cuello el ciervo murió.

Era el compañero de mi padre: un lince enorme, prácticamente el doble de los que habitaban por la zona, de un color rojizo como la sangre y al cual le faltaba un ojo, igual que a mi padre.
Cuando era pequeño me contó su historia, la cual me horrorizó y fascinó al mismo tiempo.

Un día se encontraba cazando ciervos como el que acababa de cazar cuando un lince se había interpuesto entre el y su presa. Según me había dicho lo entendió al instante: los dos se disputaban la misma presa y el lince le había lanzado un duelo. Podría haberlo matado con su arco pero había preferido luchar mano a mano valiéndose solo de un cuchillo. Su lucha se alargo desde el atardecer hasta el amanecer del día siguiente. Los dos se habían desplomado en el suelo, llenos de heridas y sin sus respectivos ojos. Puede que fuese por su valor o por su fuerza pero aquel animal había seguido a mi padre en sus aventuras.
Puede que fuese después de contarme la historia al ver mi cara de admiración o porque ya lo tenía decidido desde un principio, pero aquel mismo día decidió empezar a entrenarme en el uso del arco. Me había quejado, ya que lo que más me interesaba emplear era el rifle, a lo que mi padre me respondió: "Los rifles no sirven para cazar, solo para matar, ¿por que crees que los emplean los enanos?"
Aunque no me gustase tenia que admitir lo bueno que era con el arco, aunque siempre sueño con poder empuñar un rifle.

Las lecciones de los días que había pasado en el bosque daban sus frutos. Aun así seguía estando indeciso sobre si seguir los pasos de mi familia o los míos propios. Mientras cavilaba sobre el asunto nos acercábamos mas a la ciudad, en ese momento nos dimos cuenta de que el bosque estaba cambiando y cuando llegamos la vimos: la ciudad había sido atacada y estaba totalmente destruida. Además había notado como un vació en mi interior al amanecer y no sabría describirlo, pero era como si me faltase algo importante.
Mi padre también lo había notado y por ello habíamos decidido volver antes de lo previsto.
Decidimos acercarnos discretamente para asegurarnos de que no quedasen enemigos: Si habían tomado la ciudad no era seguro entrar como si nada.

Pero nuestros movimientos no pasaron desapercibidos y fuimos rodeados por un grupo de criaturas que no había visto nunca: Parecían humanos pero por su hedor supuse que ya no lo eran. Luché lo mejor que pude pero aunque consiguiese abatir a uno aparecía otro más fuerte, o eso pensaba. Cuando más luchaba más me daba cuenta de que aquello que había perdido se manifestaba cada vez con más intensidad cuanto más luchaba.
Pensé que era nuestro fin cuando después de haber derrotado a aquel reducido grupo de enemigos aparecieron de la espesura dos criaturas abominables, las cuales parecían estar hechas de partes de otros cuerpos que habían sido cosidas de forma que diese ese aspecto tan espantoso.
Pero algo se interpuso entre ellas y yo: el lince de mi padre se había lanzado hacia uno de ellos distrayéndolo mientras que el se encargaba del otro.
P: HUYE LYOS!
Lergos: Pero no puedo dejarte luchar solo.
P: No eres rival para ellos, debes vivir y hacerte más fuerte... vive tu propio camino.
Lergos: Pero... CUIDADO!!!
No tuvo tiempo de reaccionar, la criatura a la que se enfrentaba le había asestado un hachazo de tal que nadie sobreviviría a ese golpe.
Con su último aliento consiguió asestarle un último golpe que acabó con la abominación. El lince lo había visto morir y con las fuerzas que le quedaban consiguió arrancarle una de sus piernas lo cual hizo que se desequilibrara y cállese sobre el. No intentó huir, había ligado su destino al de mi padre y de todos modos no sobreviviría a las heridas que había recibido.

No me quede mucho tiempo observando sus cuerpos, huí a lo más profundo del bosque y viví allí durante algún tiempo: cazando para comer, matando para sobrevivir...
Reflexioné durante ese tiempo lo que haría con mi vida, enterré a mi padre y a su compañero, y decidí salir en busca de mi gente.
No me había dado cuenta, pero hasta días después de la invasión no me había preguntado que había pasado con mi madre y mi hermana, aunque el hecho de buscarlas y descubrir que habían muerto me aterrorizaba.

Aun a sabiendas de esa posibilidad decidí buscar a mi gente para ver si ellos sabían algo de su paradero. Cual fue mi sorpresa al volver y encontrarme con mi gente reconstruyendo la ciudad. Me informé de lo que había pasado: alguien había traicionado a los nuestros y le había permitido la entrada a la plaga, la cual había destruido el pozo del Sol. Los supervivientes se habían reunido días antes delante de la ciudad con nuestro príncipe Kael'thas el cual renombró a nuestra noble raza como elfos de sangre, en honor a todos los hermanos caídos. La mayor parte de cadáveres habían sido encontrados y enterrados pero cabía la posibilidad de que la plaga se hubiese llevado a los que faltaban.

No obtuve mucha más información, excepto el hecho de que existía una lista de gente que había muerto o desaparecido. Varias noches estuve buscando entre nombres: nombres de amigos, de vecinos, de parientes... todos habían muerto, pero los nombres que me interesaban eran los de los miembros de mi familia. El mundo se me vino abajo al encontrar el nombre de mi madre en la lista de los fallecidos y el de mi padre en la lista de los desaparecidos. Sabia que el había muerto así que le notifique a los guardias el lugar de su muerte y si fuese posible que enterrasen a su compañero a sus pies. Parecía que las decepciones no acababan, ya que no encontraron su cuerpo ni el de su mascota.
Los guardias no le dieron importancia ya que habían pasado varios meses y las bestias del bosque no desaprovechan los cuerpos, sabía que tenían razón aunque en el fondo me sentí inquieto.

Lo único que hizo que no decayese fue el hecho de que aun quedaba una esperanza: mi hermana Artema, ya que no apareció ni en la lista de fallecidos ni en la de desaparecidos, lo que no significaba que aun seguía con vida.

Pasaron semanas antes de que consiguiese encontrarla: se había refugiado en una isla al norte de la ciudad donde se dedicaba a curar a la gente que aun estaba herida...era increíble que a aquellas alturas hubiese aun tantos afectados.
Hacia mucho tiempo que no nos veíamos y encima los dos pensábamos que tanto el uno como el otro había muerto por lo que al vernos no pudimos contener las lagrimas.

Parecía bastante afectada por todo lo sucedido: estaba muy pálida y no es de extrañar...la muerte de nuestra madre, el haber tenido que ver morir a miles de los nuestros...creo que nunca volverá a ser la misma...
Por ello me hice una promesa a mi mismo: jure delante de la tumba de mis padres que la protegería hasta mi último aliento.

La ciudad estaba casi reconstruida y el número de gente que se había dedicado a la reconstrucción volvía a sus antiguos asuntos. Uno de mis compañeros de trabajo era un viejo amigo de mi padre, con el que había corrido varias aventuras y con el que, a veces, salía de caza. Se había ofrecido a entrenarme en el arte de la caza y el adiestramiento de bestias en memoria de mi padre. Acepte gustosamente, ya que en aquellos momentos ya sabía que mi destino era seguir los pasos de mi familia.
Si mi padre estuviese vivo me diría algo como "Ves lo que te decía, tu tienes que seguir los pasos de tu familia." Ya no me hacían falta esas palabras, el ya no estaba pero yo lo había entendido: decía seguir los pasos de mis antecesores, era algo que llevaba en la sangre y no debía rechazar...
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Han pasado ya 5 años desde el día de la invasión y todo a vuelto más o menos a la normalidad. La vida a transcurrido sin muchos incidentes y mi entrenamiento se perfecciona día a día, aunque en el fondo se que aun me falta mucho...pero debo apresurarme. Mi hermana tuvo que internarse en el templo de los sacerdotes y se que si estalla una batalla será llevada al campo de batalla....y yo estaré allí para protegerla. Solo espero que ese momento no llegue nunca y que los 2 podamos vivir una vida tranquila hasta el fin de nuestros días.



Descripción Física: Es un año mas joven que su hermana, pero aun así es algo mas alto que los jóvenes de su edad. Pelo largo de un tono castaño intenso.. No se suele afeitar para que la barba le de un aspecto mas adulto.

Descripción Psicológica: Fue entrenado psicológicamente por su padre para ser tener todos los atributos de un felino: es astuto aunque a veces se deja llevar por los impulsos por lo que no suele ser muy sensato a la hora de elaborar un plan de forma rápida y precisa. Siempre esta tranquilo en momentos de tensión aunque normalmente es una persona muy activa. No se suele involucrar en los problemas si no cree que sea necesario. No le gusta luchar a menos que no haya otra solución pero siempre intentara buscar una solución pacifica para resolver los problemas.

Mik_Pol


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